sábado, 25 de junio de 2005

Haciendo Historia

Mi colega Guim me ha hecho una visita relámpago ayer noche. Yo ni siquiera pensaba salir, pero con esto de que vino por sorpresa me animé un montón. Tenía ganas de verlo. Al final fue una juerga gorda, de las que se recuerdan tiempo. Dicen por ahí que el licor café tuvo mucho que ver en el grado de exaltación del ambiente. No sé. Hacía tiempo que yo no salía así, la verdad. Me lo pasé genial, pero he dormido 4 horas desde ayer y estoy pal arrastre. Y el martes examen. Y el jueves otro. Se acercan días duros, pero este fin de semana ya ha pasado a la historia.

martes, 21 de junio de 2005

Navegando

Leo en los blogs de Fiade varias cosas interesantes. Una de ellas, con la que estoy totalmente de acuerdo, tiene que ver con unos artículos sobre el universo Star Wars ( aquí y aquí también ), en las que se defiende el carácter bueno y justo del Imperio. Lo cierto es que en los primeros episodios se nos deja claro que la república no funciona y que los jedis no pueden mantener la paz y el orden. Algo había que hacer, y el bueno del canciller Palpatine se pone a ello como mejor sabe. Además, es bastante cierto que, en general, la llegada al poder de Palpatine como emperador no supone ningún problema para el ciudadano de a pie. Es un dictador, sí, pero un dictador más bien benigno. Y finalmente, el triunfo de la rebelión en el episodio VI parece muy bonito, pero nadie dice nada de los planes de gobierno que tienen para el ex-imperio. Probablemente, será una catástrofe que acabará con una guerra civil mucho más sangrienta todavía. En fin, seguid los links que os puse antes para leer toda la argumentación, tiene bastante gracia. Desde luego, lo que pueden llegar a hacer los frikis...
La otra cosa interesante es ésta. ¿Le habéis echado un vistazo ya? Bien. A mí me resulta fascinante todo lo que rodea a los juegos de rol multijugador en mundo persistente (en adelante, MMORPG), casi tanto como los juegos en sí. Nunca he jugado a ninguno y posiblemente me llevaria una decepción, sobre todo porque la mayoría no son verdaderos juegos de rol, sino que se tratan de mata-mata de lo más vulgar, algo así como el Diablo pero en mundo persistente. Mantengo la esperanza de que mejoren eso y algún día me animaré a probar alguno. Entretanto, me resulta increíble enterarme de las cosas que se dicen en ese artículo. Ya había oído hablar del tío que se cargó a un fulano porque tuvieron un rifirrafe en el juego a propósito de un objeto. Pirados siempre los hubo, y estoy más que dispuesto a creerme que hay gilipollas redomados dispuestos a pagar dinero de verdad a cambio de posesiones virtuales en el juego. Pero que me digan que el mercado real de bienes y servicios en MMORPGs llega a los 800 millones de euros anuales me parece... me parece... no sé cómo decirlo. De todos modos, más allá del hecho de que creo que cualquier persona capaz de pagar 600 euros reales por poseer en un videojuego una espada mágica es un poco subnormal (y un tramposo y un mezclador), también pienso que está en su derecho de hacer lo que le parezca con su dinero, y desde luego las leyes deberían protegerlo. Tal y como dice KaT, si alguien está dispuesto a pagar dinero por alguna cosa, es sin duda porque esa cosa tiene valor. Aunque, estrictamente, esa cosa no exista. Lo ideal es que cualquier disputa se resuelva dentro del juego, pero una vez que sale de él y llega al mundo real, es razonable esperar que las autoridades reales intervengan. Tal y como yo lo veo, la venta real de objetos ficticios no deja de ser un contrato al fin y al cabo, y como tal debe cumplirse según las normas establecidas por la ley. Parece ridículo, pero si algún imbécil paga a alguien para que le dé un objeto en un MMORPG y éste no lo hace, debería ser perseguido en el mundo real como estafador o ladrón (y en el mundo ficticio también, pero eso ya es otra cosa). En fin, ¿llegaremos a ver una reforma legal que tape el vacío que ahora existe al respecto?

lunes, 20 de junio de 2005

Caminando

Cuando hace buen tiempo, me gusta pasear. Preferiblemente, con un destino concreto. En estos días soleados y no demasiado calurosos disfruto mucho sencillamente mirando al cielo, respirando el aire que huele a verano y sintiendo el suelo deslizarse bajo mis pies. Si la miramos de manera adecuada, cualquier cosa que veamos parece nueva y refrescante. Es una delicia estar vivo. Pero eso sí, lo de caminar no lo hago sistemáticamente por diversión, porque sospecho que antes o después me cansaría y no disfrutaría en absoluto de todo el camino de vuelta a casa. Por eso sólo me doy esos pequeños lujos de camino hacia alguna parte. Se disfrutan mejor.
Sin embargo, otras veces, cuando uno va por la calle con la cabeza en asuntos más mundanos, las sensaciones pueden ser bastante diferentes. A mí, por ejemplo, me resultan terriblemente irritantes esas personas que se paran a charlar ocupando toda la acera. Más de una vez he sentido la apremiante tentación de abrirme paso a empujones, preferiblemente empujones hacia la calzada. Igual de molestos son los grupitos de gente que caminan hombro con hombro ocupando también (cómo no) toda la acera, sobre todo porque por alguna razón misteriosa siempre caminan muy despacio. Suelen ser familias con niños. Y los niños son de lo peor, porque van caminando erráticamente siguiendo un rumbo totalmente aleatorio que tiende a cruzarse con el tuyo en algún momento. Y además ni siquiera miran por dónde van, de modo que hay que tener cuidado para no tropezar con ellos sin querer, y más cuidado todavía para no darles una buena patada a propósito. Luego está mi transeunte imbécil favorito, que es un señor que va en la misma dirección que tú pero andando más despacio, y que se va moviendo por la acera sutilmente para cerrarte el paso. Es increíble porque está de espaldas y no te puede ver, pero de todos modos lo logra. Y aprovecha muy bien el entorno para cerrarte, como los contenedores o las farolas. No me cabe duda de que serían grandes pilotos de carreras. Sólo te los puedes encontrar en aceras estrechas o muy transitadas, gracias al cielo. Y mención aparte merecen los días lluviosos. Cuando llueve, es de lo más normal que la mayoría de la gente lleve paraguas. Debido a mi estatura, los bordes de los paraguas ajenos suelen quedar a la altura de mis ojos, por lo que tiene uno que estar muy alerta en las aglomeraciones. Pero eso no es culpa de nadie y tampoco me puedo quejar. De lo que sí me quejo, es de esos mamones (habitualmente señoras mayores, a saber por qué) que llevan paraguas enormes y además van cubriéndose bajo los edificios... y ni siquiera te dejan pasar a tí si vas sin paraguas! ¿Qué pasa, tienen miedo a que se les moje su puto paraguas? Os juro que si yo llevara un cuchillo y estuviera seguro de mi impunidad, iría dejando un rastro de heridos a mi paso. No digo cadáveres porque no me molestaría en rematarlos.
Y sin embargo, me gusta caminar. Y me encanta ver pasar a la gente, pero a veces también me dan asco y los desprecio como a cucarachas. Tienen gracia estas curiosas contradicciones del ser humano, ¿verdad?

lunes, 13 de junio de 2005

Incompetencia por doquier

¿Habéis notado hasta qué punto está extendida la incompetencia en nuestras vidas? Y cuando no es incompetencia, es pura y simple desidia. Basta con coger un periódico cualquiera y buscar un artículo sobre un tema que nosotros conozcamos razonablemente para encontrar errores más o menos gordos en el mismo. Por supuesto, todas las demás noticias están igual de llenas de errores, lo que ocurre es que no nos damos cuenta.
Y pasa lo mismo con todo lo demás. Estoy seguro de que todos los profesionales que se dedican a cualquier cosa saben de algún otro profesional de lo mismo que es un perfecto inútil. Visto así, cualquier actividad normal y corriente, como llamar a un fontanero o ir al taller, se convierte en un peligroso juego de azar, lo que probablemente explica la tendencia de la gente a volver a llamar al mismo individuo la próxima vez que necesite de sus servicios (salvo que la haya montado tan gorda que no funcione aquello de "más vale malo conocido...").
Estas reflexiones vienen a que recientemente mi ordenador se apagó y no se quiso volver a encender. No me costó mucho deducir que la alimentación se había fundido, casi seguro después de que el ventilador empezara a funcionar erráticamente (hace unos días que venía haciendo ruídos raros). Necesitaba una alimentación nueva y la necesitaba ya, porque mi recién terminado trabajo de marketing bancario estaba en el disco duro y tenía sacarlo lo antes posible. Asi que lo llevé a la tienda de informática que hay al lado de mi casa (Beep), y de paso les encargué que le pusieran más memoria RAM, que sólo tenia 256mb y la venía echando en falta. Ese mismo día, por la tarde, me devolvieron el cacharro, no sin antes cobrarme un buen pico en concepto de "mano de obra", es decir, cinco minutos en enchufar el módulo de RAM y la alimentación. Pero nunca me importó pagar por un trabajo bien hecho, asi que me fui a casa tan contento.
El problema es que no era un trabajo bien hecho. La alimentación funcionaba, claro, pero se ve que la memoria que pusieron era incompatible y a la mínima que intentabas hacer algo el ordenador se colgaba, daba mensajes de error indiscriminadamente y volvían a salir las famosas pantallas azules en el momento más insospechado. Un infierno, vamos. Y entonces digo yo: ¿qué le costaba al técnico pasarse 10 minutos comprobando que todo funcionara como es debido? Es más, ¿por qué al técnico no le extrañaron en absoluto esos enigmáticos mensajes de error que salían al arrancar windows? ¿Por qué no puede uno confiar en que cuando tiene un problema se lo arreglarán sin causarle otro nuevo? Para ponerle RAM al ordenador sin comprobar que funciona, lo mismo podría habérsela puesto yo; sólo hay que enchufarla al puto slot, no hace falta estudiar mucho pa hacer eso. Claro, me la cambiarán sin cargo, pero ¿quien me compensa la molestia? Y, ¿qué clase de "mano de obra" me han vendido? Sólo me queda ejercer mi derecho de cliente insatisfecho y no volver nunca más por allí. La próxima vez (que espero que tarde), caminaré un poco más hasta otra tienda.

viernes, 10 de junio de 2005

Grrrrr



Después de escribir el mensaje más largo de mi vida (con diferencia) explicando por qué este año no le regalaré a nadie nada en su cumpleaños, al navegador le ha dado por "no encontrar la página" y se ha perdido todo. Me dan ganas de tirar el monitor por la ventana. Asi que paso de volver a explicarlo. Que os quede claro: le regalaré lo que me apetezca a quien me apetezca el día que a mí me apetezca. Si queréis saber por qué, esperad mucho tiempo antes de preguntármelo o me entrará una furia homicida sólo de acordarme en todo el tiempo que acabo de perder aquí.

viernes, 3 de junio de 2005

El día del Advenimiento

3 de Junio, por fin. Este día es el día que llevo esperando tan intensamente, aunque no por demasiado tiempo. Ha sido apenas un mes desde que terminé Choque de Reyes, pero cada día me ha carcomido el deseo de tener en mis manos Tormenta de Espadas, el tercer libro de la serie que, con toda probabilidad, será lo mejor que lea en 2005. Y si me apuran, diría que lo mejor que he leído en años... o al menos, lo más divertido, satisfactorio y absorvente. Supongo que cualquiera puede argumentar que se trata "sólo" de entretinimiento, de vulgar novela de aventuras. Palabrería. Tengo serias dudas de que se pueda hacer algo objetivamente mejor en su género, y cuando uno puede decir eso de la obra que sea (y del género que sea), es que se trata de algo muy grande. Por mucho que les pese a los intelectualoides snobs de turno. Por mí, que se vayan con ese puto coñazo de Joyce y nos dejen a todos en paz.
Y sí, se supone que hoy es el día en que se publica. Espero que no hubiera el típico retraso de última hora y que lo encuentre en las tiendas cuando vaya a por él esta tarde. Pero eso sí, antes aún me quedan cosas por hacer. Estoy acabando el trabajo de Marketing Bancario, que ya va tomando forma y se parece realmente a un trabajo de verdad. Si no lo acabo esta tarde, lo dejaré a punto de caramelo para rematarlo sin problemas el próximo lunes, y a otra cosa. Como tengo los exámenes a la vista, en tres semanitas escasas, a partir de ahora voy a empezar a estudiar en plan intensivo, con lo que posiblemente no tenga mucho tiempo pa escribir aquí... y lo que es peor, tiempo para merendarme las 1200 páginas de Tormenta de Espadas. Y por si fuera poco, también tengo pendiente de escucha TheFutureEmbrace, el disco de Billy Corgan que me he bajado definitivamente ayer (y en el que DIA y TheCameraEye tienen el privilegio de ser las primeras canciones que me llaman la atención). Asi que no voy a tener mucho tiempo para aburrirme. Las pocas horas libres que me dejen las sesiones de estudio las dividiré entre canciones de Corgan y canciones de hielo y fuego, amén de jugar a nazis locos. La gran sacrificada, de momento, será la campaña de encrucijada, que está reuniendo fuerzas en el fondo de mi mente para volver pletórica de salvaje energía en un futuro próximo...
Y hasta aquí mi agenda para este mes. Ya iré dejando mensajes de agobio y frustración según se vayan acercando los exámenes. Hala, hasta más ver.

miércoles, 1 de junio de 2005

Vuelve (o algo)

Vuelve (o algo)

Seguramente todos sepáis ya de mi fanatismo enfermizo por los Smashing Pumpkins, el mejor grupo de rock que jamás ha pisado la Tierra. Desde la tragedia de su separación a finales de 2000, he ido siguiendo la pista de sus miembros (quiero decir, componentes) con mayor o menor interés. El alma del grupo, Billy Corgan, formó una nueva banda junto al batería, Jimmy Chamberlin, de efímera duración: el primer y único disco de Zwan se publicó en 2003 y pasó sin pena ni gloria por mi reproductor y los de tantos otros. La bajista original, D'Arcy Wretzky, desapareció de los medios entre rumores de adicción a las drogas (confirmados recientemente por el propio Corgan) y pretensiones de iniciar una carrera como actriz de la que nada hemos llegado a saber... y a juzgar por la expresividad que ofrecía en los conciertos, estoy seguro de que los amantes del cine lo agradecerán. El guitarra, James Iha, se acopló de alguna manera al grupo ese tan malo que lo hace todo tan bien, A Perfect Circle, y por mí que se quede con ellos para siempre.

Y en ello estábamos todos estos años. Asi que, ¿a qué viene esto ahora? Pues viene a que ese genio mesiánico de la música que es Billy Corgan saca este mes su primer disco en solitario (cuya portada será esa de arriba, sí), y este sábado da un concierto de presentación en Barcelona. Y yo querría estar allí. Ya podía haber escogido una fecha mejor, el desgraciado. O no irse al otro lado del país. En fin, seguiré esperando la publicación del disco el próximo día 21, al menos hasta que no se filtren más de las 4 canciones que me he bajado ya de internet. Que por cierto, no se parecen apenas a nada de lo que el tipo venía haciendo. La verdad es que por lo que he podido oír de él, no estoy nada nada seguro de que ese disco me vaya a gustar demasiado. Supongo que está en una fase de querer hacer algo diferente para que no puedan compararlo consigo mismo y decir que está acabado. Y está bien que a Corgan se le hayan pasado los delirios religiosos de su etapa en Zwan, pero la verdad es que a veces se descuelga con decalaraciones un tanto extrañas que hacen dudar de su equilibrio mental. Por ejemplo, ésta, hablando de los fans:"Esa gente piensa que puedo salvarles, que su vida cambiará si logran conocerme. Es parecido a una experiencia religiosa. Mirándolo desde una perspectiva egoísta, te crees el mejor del mundo. Desde una posición espiritual, comprendes que algo buscan, y debes sentir compasión. Están perdidos y les debes respeto". ¿Experiencia religiosa? ¿Perdidos? ¿Compasión? Quizá está sacado de contexto, pero se ve que todavía se le va un poco la olla de vez en cuando. De momento, yo le voy a dar un voto de confianza y me compraré el disco, porque prácticamente todo lo que hace me gusta mucho. Además, ese rollo de hacer quedadas con los fans pa charlar y pasar el rato está muy bien, aunque lo haga por ignotos motivos espirituales. Al menos no va de guay como un vulgar Manu Chao cualquiera. Y no tiene miedo a que un pirado le pegue un tiro o algo así.

En fin, a ver si al final el disco está bien...