sábado, 30 de julio de 2005

El Tiempo está de mi parte

Tiempo disfrutado nunca es tiempo perdido. Por eso, aunque en los últimos días no puede decirse que haya hecho nada en concreto, tampoco es verdad que hayan sido días improductivos. Me lo he pasado bien de las maneras más sencillas del mundo. Leyendo ese estupendo Palacio de la Luna, de Auster; o jugando al videojuego del Castigador, todo un ejemplo de pura violencia sin complejos al estilo Max Payne, o, como ayer, yendo a la playa con los amigotes. Ayer hacía un día de playa maravilloso y genial. Yo estaba un poco escéptico, porque al principio parecía que había nubes y algo de fresquito, pero no. Es decir, sí había nubes y sí se estaba fresquito, pero en la justa medida para disfrutarlo todo. Había sol para tostarse, pero no hacía un calor infernal, y el agua estaba todo lo fría que puede estar sin llegar a estar mortalmente fría. Además, casi no había gente. La playa estaba vacía como supongo que sólo pueden estar vacías las playas gallegas a finales de julio. Cada vez que veo en las tele las imágenes de miles de personas apiñadas en las playas del este, con un bloque de edificios enorme justo donde acaba la arena, el agua convertida en un caldo nauseabundo, manadas de niños corriendo y guiris rojo centolla, experimento una sensación de rechazo y lástima muy poco solidaria. Pobres miserables. Que no se acerquen por aquí.
Por cierto, y a tenor de una conversación que tuvimos precisamente ayer, yendo a la playa: Eto'o es muy bueno, sí. Pero Saviola es mejor. Y punto.

viernes, 15 de julio de 2005

Santos Morcegos!


Ayer he ido a ver Batman Begins. Creo que es la segunda vez que voy al cine este año, y eso que todavía estamos en julio. A veces pienso que me gustaría ir más veces, que disfruto enormemente en la sala, que me encanta y me lo paso de maravilla, pero en el fondo no es verdad. Es una manera de pasar el tiempo tan buena como cualquier otra, pero eso es todo.
La peli de ayer ejemplifica esta opinión. Está bien, pero eso es todo. Yo había oído que era buena, y además había escuchado muchas menos voces discrepantes de lo habitual. No me esperaba una gran película, y tampoco es que haya salido decepcionado. Pero... a pesar de gozar de un buen reparto (con la excepción, creo yo, de la chica, cuyo nombre no conozco pero que nadie confundirá, puesto que es la única chica con más de una línea de diálogo), y a pesar de basarse muy libremente en el estupendo Año Uno de Frank Miller, en conjunto la peli te deja un poco frío. Demasiado cinematográfica, demasiados recursos de tres pesetas, como los típicos latiguillos que se dicen los personajes y los chistes malos que no vienen a cuento, que parecen ser la lacra de las películas de acción. Pero bueno, bien, no está mal, no está mal. Me entretuvo a las mil maravillas. Pero eso sí, yo me quedo con la Tim Burton, que tenía un villano con mucho más carisma. Tanto el personaje como el actor. El espantallo este era un repelente, y acaba completamente humillado por la chica (alguna vez se ha visto mayor ridículo?); el tal Ras Al Goul (a saber como se escribe eso) tenía unas motivaciones bastante incongruentes, en mi opinión. En fin, a ver qué toca la próxima vez que vaya al cine. Me da que Sin City, para seguir con adaptaciones desde el comic. También podrían ser los 4F, pero esa tiene pinta de ser una señora Basura, asi que si eso la veo en dvd. Pero bueno, mejor no decir "de esta agua no beberé"...

martes, 12 de julio de 2005

Sol Mortal



34º a la sombra, es lo que marcaba el termómetro de una farmacia de Traviesas el pasado sábado. Suena exagerado, y tal vez lo fuera... pero la humedad hacía que te lo creyeras. La sensación térmica era de calor infernal, y sigue siéndolo hasta hoy. El aire es como una gran esponja de calor de la que no puedes escapar. A veces estoy seguro de que podría alargar las manos y exprimir el propio aire hasta que regueros de agua tibia se derramaran entre mis dedos. Hace calor.

Mi casa da al oeste y tengo la suerte de disfrutar de unas vistas privilegiadas; las puestas de sol a menudo son hermosas en verano, con el cielo sangrando ante la mirada resplandeciente de Ra. El lado malo, claro, es que el capullo de Ra se pasa toda la larga tarde mirando hacia mi habitación, y esto se convierte en un caldero del que conviene escapar cuanto antes. Y eso hago (encantadísimo además).
Supongo que a todo el mundo le pasará algo similar en verano. Una semana después, observo la evolución de las estadísticas de visitantes y constato que, efectivamente, la presencia o no de una foto no condiciona la afluencia de gente al sitio. Ni siquiera una foto como la de la señorita Casta (bueno, señora, creo que está casada; lo siento Roberto). Asi que será el verano el motivo de que las visitas desaparezcan. Ya volverán en setiembre. Allá ellos, yo seguiré a lo mío. De todos modos me doy cuenta de que el experimento no estaba bien planteado; como la gente no sabía qué foto había no iba a venir nadie que no viniera normalmente. Debería haber puesto un titular sensacionalista como "Laetitia Casta desnuda" para que los buscadores me enviaran a los pajilleros que se ponen a buscar esas cosas. Pero de todos modos, si yo estuviera dispuesto a sacrificar el contenido a costa de las visitas, escribiría sobre el Gran Hermano o David Bisbal (o lo que esté de moda en cada momento; como El Canto del Loco y Operación Trinfo ahora mismo... por cierto, ¿por qué de repente El Canto del Loco son ultrafamosos?). O mejor todavía, me presentaría yo mismo al Gran Hermano. Será en otra vida, o en otro universo alternativo o algo. Asi que hala, muerte a las modas, arriba las trivialidades. O, como dice esa pintada que tanto le gusta a Roberto: "Rotundamente, No".

miércoles, 6 de julio de 2005

Sociología con Laetitia

Observo que a pesar de que últimamente actualizo con frecuencia, las visitas no sólo no aumentan, sino que descienden hasta el inframundo. Y ya ni siquiera aparecen comentarios. Quiero pensar que se debe al veranito, al buen tiempo, al no querer estar en casa con este solazo y al largarse a la playa todo el día. También puede ser que me estoy volviendo aburrido, si es que en algún momento he dejado de serlo... y también puede ser que ninguno de vosotros sepa quién es Philip K. Dick y os den igual todas sus historias. La verdad es que, siendo sinceros, no me sorprende lo más mínimo que la gente acabe por no visitar esto. Siempre me había preguntado quiénes serían los tipos que entraban aparte de los cinco o seis que tengo julados. Al fin y al cabo, ni siquiera hago publicidad del blog. Observaba las estadísticas (ya sabéis, el botoncillo de la gráfica al final de la barra lateral) y me maravillaba que algunos días pudiera superar las 20 visitas; incluso descontando las mías propias eso nos deja un público más o menos fiel de unos 15 entes indeterminados. El hecho de que otros días la cosa cayera mucho lo interpreto como que esos entes indeterminados, después de ver una actualización, no volvían hasta unos días después (pensando, con buen criterio, que no iba actualizar tan pronto). El que los picos de visitas se produzcan poco después de actualizar parece reforzar esa teoría. Pero esta semana estamos batiendo records negativos, pese a las actualizaciones seguidas. Se me ha ocurrido que tal vez no poner fotos hace la página menos vistosa, asi que para solucionarlo se me ha ocurrido este pequeño experimento sociológico. Dejaré unos días esto aquí y luego observaré las estadísticas. A ver qué pasa. Y si entretanto alguno de esos lectores indeterminados se anima a decirme quién leches es, pues de maravilla.

lunes, 4 de julio de 2005

Incompetencia por doquier (2)

Ayer noche he vuelto a ser testigo y víctima de un caso de absoluta incompetencia. Estando con unos amigos viendo unos dvds, decidimos bajar a comprar unos bocatas para cenar. Saliendo del piso, a pocos metros, hay una bocatería infame que tiene La Kabaña por nombre. Me pregunto por qué se les ocurriría poner "cabaña" con k, pero supongo que es una de esas cosas que jamás averiguaremos.

El caso es que no era la primera vez que íbamos a ese local, que según me cuentan, ha cambiado de dueño muchas veces últimamente. No me extraña. Tanto yo como el resto de colegas habíamos notado una cierta dejadez en el servicio; sobre todo porque tardan un montón de tiempo en servir y además lo hacen de manera muy seca, en todos los sentidos. Es decir, que el tío es algo borde y además no te pone salsas si no se las pides. Incluso si se las pides, se limita a ponerte un sobrecillo de cada. Cualquiera diría que le cuestan una fortuna. Un sitio muy rancio, vaya. Pero como está muy cerca y los bocatas no están mal, pues tenemos (más bien teníamos) la costumbre de ir allí.

Pero ayer se superaron por completo. Ayer, Ferro y yo bajamos a pillar un bocata y unos sandwiches mientras Mois se quedaba arriba haciendo Dios sabe qué. Cuando llegamos a la Kabaña, vimos contrariados que había bastante gente. Sabiendo de la lentitud que se estila en el local, nos armamos de paciencia y nos pusimos a esperar. Ferro se pilló el Marca y a mí me dio tiempo a leer entero el artículo de Pérez Reverte en el Semanal de turno antes siquiera de que la moza nos preguntara qué queríamos. Increíble pero cierto. La mujer tardaba tanto porque cada vez que alguien iba a pagar le llevaba como cinco minutos hacer las cuentas. Y no era tan complicado, pero por su cara de concentración y sufrimiento se diría que le habían enseñado a sumar esa misma mañana. Y que no lo había entendido muy bien, la verdad. Al final logramos pedir la media ración de patatas fritas, el bocata de solo-pollo para Ferro, un sandwich mixto para Mois y uno vegetal sin espárragos para mí. Odio los espárragos.

Asi que empezamos a esperar en serio.

Y seguimos esperando.

A la media hora de espera la moza vino a decir que no les quedaban huevos para poner en el sandwich vegetal. Media hora. Le dije que me daba igual, que me lo hiciera sin huevo y listos. "Pero hazlo de una puta vez", me hubiera gustado añadir. Por desgracia, mi buena educación me lo impidió.

Reanudamos la espera, comentando en voz baja que el sitio era una mierda y el servicio pésimo. Finalmente, después de unos 50 minutos después de llegar, nos hicieron entrega de la bolsa con el pedido. Pagamos y nos largamos de allí rajando a placer. Al llegar arriba, descubrimos que Mois se había puesto a jugar al ordenador, lo que no nos sorprendió lo más mínimo. Estábamos contándole la aventura en la Kabaña mientras sacábamos la jala cuando Ferro se dio cuenta de que su bocadillo de pollo-con-nada no estaba. Miramos, remiramos, y no estaba. Pero eso sí, lo habían cobrado, como no. Ferro bajó otra vez echando chispas por los ojos mientras yo me quedaba estupefacto y divertido a un tiempo. "Es difícil cagarla más", pensé. Entonces probé las patatas y me di cuenta de mi error. Estaban aceitosas y a medio hacer. Parecían más cocidas que fritas. Realmente repulsivo. Creo que fue en ese momento cuando decidí describir la experiencia aquí. Ignoraba que faltaba la guinda del pastel. Iba a ponerme a comer cuando me di cuenta de que mi sandwich vegetal sin huevo tenía espárragos. Entonces me entró una risa floja y Mois me miró como si estuviera loco.
En conclusión: hemos hecho el firme propósito de no volver a la Kabaña nunca en la vida (o hasta que cambie de dueño). Me duele no poder hacer nada más para demostrarles lo mucho que los desprecio, como escupirles a la cara, por ejemplo. Por cierto, cuando Ferro volvió a subir contó que ni siquiera le habían hecho el bocata y que tenían a una niña de doce años en cocina (lo que explica las patatas tan malas y el corte tan grueso en las cebollas). Además de ineptos, explotan a la infancia. Realmente detestable. Sólo me consuela saber que, en esas condiciones, no tardarán en irse a la quiebra muy pronto.
Y bueno, ya sabéis a dónde no debéis ir si os entra hambre un día.

sábado, 2 de julio de 2005

Pensamientos dickianos (2)

Bueno, cuanto antes mejor, supongo. Como era muy largo, separé el tema en dos entregas. El mensaje anterior se correspondía con mi selección personal de lo mejor del relato-artículo "Will the atomic bomb ever be perfected, and if so, what becomes of Robert Heinlein", publicado originalmente en 1966. En aquella época Dick aún no se había vuelto loco del todo, pero ya empezaba a apuntar maneras, dirían algunos. Lo que os pongo a continuación son los fragmentos selectos de "Notes made late at night by a weary SF writer", de 1972. Creo recordar que esta época se corresponde con el momento en que su equilibrio mental era más precario, con intentos de suicidio y delirios mesiánicos incluidos. Algunas de sus obras más flojas (para mi gusto) también vieron la luz en esos días turbulentos. Por fortuna, luego se recuperaría y dejaría para la historia obras brillantes y extrañas como "Una Mirada a la Oscuridad" o "Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía", en las que se supera como escritor, pese a todo lo que pensara en el 66. No obstante, estuviera loco o no, tenía la sufiente lucidez como para decir cosas interesantes, y con ellas os dejo.
"Y aquí estoy, con casi 40 años. Hace 17 años vendí mi primera historia, un grande y maravilloso momento de mi vida que no volverá jamás. En 1954 era conocido como autor de cuentos; en 1953 tenía siete relatos en los kioscos, de los cuales uno en Analog, uno en Galaxy, uno en F&SF, y así con todos. Ah, 1954. Escribí mi primera novela, Lotería Solar. Vendió 150000 ejemplares y luego desapareció, para reaparecer algunos años más tarde. Tuvo buenas críticas, salvo en Galaxy. A Tony Boucher le gustaba, a Damon Knight también. Pero me pregunto por qué la escribí. Esa, y las veinticuatro siguientes. Por amor, supongo; adoro la c-f, a la vez como lector y como autor. Los que la escribimos no estamos bien pagados. Es la dura y triste verdad: escribir c-f no da dinero, y los autores o bien se matan intentando ganarse la vida o dejan el tema... para empezar otro sin relación, como Frank Herbert, que trabaja para un periódico y en sus ratos libres escribe libros de c-f que ganan premios Hugo. Me gustaría poder hacer eso: tener un trabajo sin nada que ver y escribir c-f todas las noches después de cenar o temprano por la mañana. Entonces ya no habría presión. Dejad que os hable de la presión. Una novela de c-f media puede reportar entre 1500 y 2000 dólares. Por tanto, un autor de c-f capaz de escribir dos novelas al año (y venderlas!) cobra entre 3000 y 4000 dólares al año... lo que no le da para vivir. O puede intentar escribir tres novelas al año, además de cierto número de relatos. Con un poco de suerte e incesantes esfuerzos, puede incrementar sus ingresos hasta unos 6000$. Como máximo, yo he llegado a ganar 12000$ en un año; normalmente menos, y el esfuerzo de intentar conseguir más dinero me deja muerto hasta dos años seguidos. Durante esos períodos bajos de dos años, el único dinero que llega viene de lo que llaman "derechos anexos". Comprenden ventas en el extranjero, reediciones de bolsillo, apariciones en folletín en las revistas, ventas por TV o radio, etc. Esos períodos bajos son horribles, cuando tu existencia depende de los inciertos giros con cuentagotas de los derechos anexos. Por ejemplo, una carta de tu agente llega por avión. Contiene el abono de royalities por un montante de 1,67$. A la semana siguiente llega otro avión con otra carta que contiene un cheque de 4,50$. Y a pesar de todo, los que escribimos c-f seguimos haciéndolo. Es amor al género.
¿Qué es lo que nos atrae de la c-f? ¿Qué es la c-f, ya que estamos? Engancha a los fans, engancha a los editores, engancha a los escritores. Y nadie gana dinero. [...]
A propósito de mis propias obras. Leerlas no tiene ningún sentido para mí, ni lo tiene considerar lo que está bien o no, lo que hago bien y lo que hago mal [...]. Lo que cuenta para mí es escribir, es el acto de fabricar la novela, porque mientras lo hago, en ese preciso instante, estoy en el mundo que describo. Es real para mí, completa y totalmente. Luego, cuando termino, cuando tengo que parar, que irme de ese mundo definitivamente... eso me destruye. Hombres y mujeres han dejado de hablar. Ya no se mueven. Estoy solo, sin mucho dinero, y como dije antes, con casi 40 años. ¿Dónde está Mr. Tagomi, el protagonista de "El hombre en el Castillo"? Me abandonó, fuimos separados el uno del otro. Leer la novela no me devuelve a Mr. Tagomi, no lo recoloca ahí donde puedo oírle hablar. Una vez escrita, la novela se dirige a todos en general, no específicamente a mí. Cuando aparece alguno de mis libros, no tengo más relación con él que ninguno de mis lectores... mucho menos, de hecho, porque tengo el recuerdo de Mr. Tagomi y de todos los demás. Gino Molinari, por ejemplo, en "Esperando el año pasado", o Leo Bulero en "Los 3 Estigmas de Palmer Eldritch". Mis amigos están muertos, y aunque amo a mi mujer, a mi hija, a mi gato... nada de eso es suficiente. El vacío es terrible. No escribáis para vivir, vended zapatos. No dejéis que os ocurra esto.
Me lo prometo a mí mismo: no volveré a escribir otra novela. Nunca más imaginaré gente de la que seré separado. Me digo esto... y, secreta y prudentemente, empiezo un nuevo libro."
Interesante, ¿verdad? ¿No? Pues no haberlo leído.

Pensamientos dickianos (1)

Esta mañana he estado releyendo "L'oeil de la Sybille", un libro de cuentos de Philip K. Dick que me compré cuando vivía en Francia. El libro se abre con dos extraños relatos, que no son verdaderos relatos sino pensamientos sueltos de Dick sobre ciertos temas (literatura y ciencia-ficción, básicamente) que el tipo tuvo la desfachatez de publicar. Me hacen gracia asi que voy a poner aquí algunos fragmentos curiosos que me parecen interesantes o divertidos. La traducción del francés es mía (así me entreno un poco), y los títulos de los dos relatos son "¿Será perfeccionada la bomba atómica, y, si es que sí, qué pasará con Robert Heinlein?" y "Anotaciones de madrugada de un escritor de c-f cansado". Que yo sepa no fueron publicados en castellano, asi que posiblemente sea vuestra única oportunidad de leerlos. Quizá os da igual, pero a mí también me da igual lo que penséis, asi que estamos en paz. Sin más, os dejo con el señor Dick.
"Acabo de tomar una dosis de LSD-25, y el resultado es que ciertas ideas aburridas pero insistentes han venido a instalarse en mi cabeza. Voy a exponer algunas aquí, caóticamente. Si os parecen todas falsas, mejor para vosotros. Si os parecen todas ciertas, pues también. [...]
Nadie gana realmente dinero con la buena (repito, la buena) c-f. Lo que indica, probablemente, que tiene valor artístico. Si Lorenzo de Médicis estuviera vivo, seguramente invertiría en A.E. van Vogt, no en John Updike.
La mejor novela de c-f que le leído es "Le pianiste déchaîné" [a saber si tiene título en castellano] de Kurt Vonnegut. Porque trata las verdaderas relaciones hombre-mujer (Paul Proteus y la zorra de su mujer). En ese sentido, la novela es única en el género. "Un mundo feliz" sólo da la sensación de hacerlo, "1984" es pésima en ese aspecto.
Si pudiera hacer desaparecer una novela de c-f, una que, más que ninguna otra, me haría abandonar la c-f para siempre, sería "Gulf" de Robert Heinlein. Es fascismo puro y simple, y lo que es peor, escrito de forma árida. Puaj. Heinlein ha hecho más daño a la c-f que cualquier otro escritor (salvo, quizá, George O. Smith). [...]
He empezado a leer c-f en 1941. Soy viejo.
Hay una forma exacta (y sólo una) de determinar cuándo uno se vuelve viejo. Es el momento en que las revistas de c-f que te has comprado nuevas en el kiosco en el momento de su aparición han empezado a volverse del mismo color amarillento que las que te has comprado como piezas de coleccionista en tiendas especializadas... es decir, ya antiguas. [...]
Durante quince años, todo el tiempo que llevo escribiendo c-f, jamás he visto a mi agente, y ni siquiera he hablado con él por teléfono. Me pregunto qué clase de persona es, si es que existe. Cuando llamo a su número, su secretaria me dice: "El señor Meredith no está en este momento. ¿Quiere hablar con el señor Rip Tieso?" o algún otro nombre igual de improbable. Asi que la vez siguiente ya no pregunto por el señor Meredith, sino por el señor Tieso. Entonces, la secretaria dice: "Mr. Tieso ha salido, señor, ¿quiere que le pase a Mr. Muerto?". Y así todo el tiempo.
Si supiera lo que es una alucinación, sabría lo que es la realidad. He estudiado minuciosamente el tema, y afirmo que es imposible tener una alucinación; es algo de sentido común. Los que dicen que las tuvieron probablemente mienten (yo mismo he tenido algunas).
De vez en cuando, algún vecino lo suficientemente rico como para tener un seto y que está todo el tiempo podándolo, me pregunta por qué escribo c-f. Nunca tengo respuesta. Y hay otras muchas preguntas que me hacen para las que nunca tengo respuesta. Son:
1º- ¿De dónde saca los argumentos?
2º- ¿Mete usted a gente conocida en sus historias?
3º- ¿Por qué no publica en Playboy? Los demás lo hacen. He oído que pagan bien.
4º- ¿La c-f no es esencialmente para niños?
Dejadme que explique lo que quiero decir cuando digo que no tengo respuesta. Voy a poner aquí lo que suelo responder generalmente.
Respesta nº 1: Ah, ehm, los argumentos... bueno, se pueden encontrar en cualquier parte. Quiero decir, hay un montón. Hablar aquí con usted me da una idea para un argumento. A ver, está este mutante superior humanoide, o algo así, que está obligado a esconderse porque el hombre de la calle no comprende sus metas superiores, evolucionadas... etc.
Respuesta nº 2: No.
Respuesta nº 3: No sé. Supongo que soy un fracasado. ¿Qué otra razón podría haber? Y es una metedura de pata por su parte sacar el tema.
Respuesta nº 4: No, la c-f no es para chavales. O igual sí, no sé quién la lee. Hay unos 150000 lectores, no es gran cosa. E incluso si les gusta a los críos... ¿qué importa?
Podéis ver hasta qué punto estas respuestas son flojas. Y tuve 15 años para pensar otras mejores. Está claro que no las encontraré nunca. [...]
La soledad es la gran maldición que amenaza al escritor. Hace algún tiempo, escribí 12 novelas seguidas, además de 14 cuentos para revistas. Lo hice por soledad, para mí era una manera de comunicarme. Al final la soledad se volvió demasiado grande y dejé de escribir; dejé a mi mujer de entonces y a mis hijos de entonces para hacer un gran viaje. El gran viaje acabó en la región de la Bahía, y por un tiempo dejé de estar solo. Luego la soledad volvió, una noche, tarde. Ahora sé que no se irá nunca. Es mi paga por veintitrés novelas y cien cuentos. No es culpa de nadie. Es sólo que las cosas son así.

En 15 años como escritor profesional, no he mejorado ni una pizca. Mi primer cuento, “Roog”, es tan bueno (o mejor) que los cinco que hice el mes pasado. Me parece raro, porque en estos años he aprendido unas cuantas cosas sobre escribir… y desde luego mis reservas de sabiduría temporal se han acrecentado. Quizá es que sólo hay un cierto número de ideas originales en cada individuo; las explotas y luego se acabó. Como un viejo jugador de béisbol que ya no tiene nada que ofrecer. Al menos diré una cosa en favor de mi obra, que espero que sea cierta: soy original (salvo cuando copio mi propio trabajo anterior). No escribo “como Cyril Kornbluth” o “como A. E. van Vogt”. Claro que tampoco puedo culparles por mis propios fallos.

Un editor inglés me pidió que escribiera una introducción para una recopilación de cuentos mía. En este país es algún otro el que escribe esas cosas, generalmente alguien que no ha leído el libro. Me hubiera encantado empezarla con “Estos cuentos aburridos y sin interés…”, etc. Supongo que es mejor que no lo haya hecho.

Y así se desarrollan mis pensamientos.”

Y los míos también. Próximamente, más.

viernes, 1 de julio de 2005

Vacaciones... de momento

Pues sí amigos, se acabaron los exámenes. Al menos hasta setiembre, cuando tendré el (espero) último examen antes de licenciarme (cruzo los dedos). Asi que técnicamente estoy de vacaciones, y estoy contento. Principalmente porque los tres exámenes a los que he ido ahora en junio me han salido bien. No ocurrió ninguna de esas sorpresas tan desagradables, o al menos no de momento. Dos de ellos casi los doy ya por aprobados, el único que me da miedo es el de Estrategia Internacional II, que era un test bastante difícil y aunque creo que me ha salido bien, en esas cosas nunca se sabe. Pero no merece la pena pensar en ello. Estoy de vacaciones... ¡de momento!
El lunes tengo una entrevista para hacer unas prácticas en el Hotel Bahía. No se de qué, ni cuándo, ni cuánto pagan. Ni siquiera sé si pagan. Supongo que me enteraré el lunes. La verdad es que el dinero no es lo que más me interesa; suena raro que yo diga esto pero tengo ganas de hacer algo y casi casi estoy dispuesto a trabajar gratis. En cualquier caso, aunque no me cojan ya me he inscrito en un curso de inglés por las mañanas, asi que nada de dormir hasta las tantas. Ya veis, soy un tipo ocupado; no sé si podré hacer frente a tanto compromiso. Y más compromisos que habrá... pero ahora mismo estoy de vacaciones, asi que actuaré en consecuencia. De momento, a ver unas pelis a casa de un colega, y luego ya veremos.
En otro orden de cosas, estoy releyendo Juego de Tronos. Tormenta de Espadas me ha dejado en un estado tal de ansia febril que no he podido evitar ir a la tienda a comprarlo mientras espero a que Miguelín me pase Hijos del Kraken (estás tardando, bastardo!). Creo que es la primera vez que voy a comprarme un libro que ya he leído; un libro caro además, y apenas dos meses después de leerlo. Pero hay cosas que merece la pena tener. Si todavía no habéis empezado la Canción de Hielo y Fuego, no lo dudéis un puto instante. Os aseguro que es mucho más divertido que leer esto, asi que... ¿a qué esperáis?