martes, 22 de noviembre de 2005

Robinho y Real Madrid


Estaba yo pensando en Robinho, el chaval ese que nos venden como un crack. Yo ya desconfiaba de que alguien venido directamente de la liga brasileña pudiera destacar aquí. De siempre, los jugadores brasileños necesitaron una temporada o dos para aclimatarse a Europa. Sin ir más lejos, Ronaldinho, Ronaldo, Romario y otros tíos importantes jugaron una temporada o dos en ligas "pequeñas" como la de Holanda o Francia. Roberto Carlos estuvo en Italia y podría decirse que fracasó en su primer año en el Inter; de hecho me parece que cuando lo vendieron decían algo así como que "no tenía futuro" (y es que la política de traspasos del Inter da para hablar y reír a gusto, pero ese es otro tema). Hay excepciones, claro, como Kaká o algún otro que se me escapa. También hay que decir que si el Madrid jugara bien y estuviera al nivel que se le supone, Robinho seguramente brillaría más. Reconozcámoslo, en un equipo en el que Zidane es un fantasma, Ronaldo hace apenas un par de carreras con desgana, Roberto Carlos está como quien pasa por ahí y Raúl se deja los huevos para nada, no se puede exigir que Robinho sea un crack. En este instante, nadie lo es en el Madrid.

Cuando yo vivía en Francia, Ronaldinho jugaba en el PSG. Fue el año antes de que lo fichara el Barça, me parece. Ese año el PSG hizo una temporada bastante mediocre. Y os juro que Ronaldinho no era el jugador que es ahora. Se le veía con cualidades, sí, pero había algo en el mal juego del equipo que le contagiaba. Vamos, que no hizo nada. Hasta llegó a chupar banquillo.

Es pronto para saber lo que va a pasar con Robinho. En el partido de Cádiz parecía el Dios del Regate. Pero desde entonces anda como perdido. De vez en cuando hace alguna de las suyas, pero en general se le ve bastante apagado. No sé qué le pasa, pero si se sacude esa mierda de encima, debería parecerse más al tío que jugó en Cádiz que al que más hemos visto este año. Me gustó la manera en que centró el otro día, puteando a dos defensas del Barça. No valió para nada y fue lo único que hizo, pero me hace preguntarme por qué no encara más, por qué no conduce más balón, si se supone que está capacitado para ello (yo lo veo más de mediapunta que de delantero). Supongo que la respuesta es que no es (solo) problema suyo. Es como un virus que se le ha contagiado a todo el equipo. Y es que yo hoy no me imagino a ningún jugador del Real Madrid agarrando el balón en el mediocampo y corriendo directo a la portería rival dejando rivales atrás en plan Ronaldinho. Ni siquiera corriendo directo a portería en un contraataque estando solo, como hizo Messi en la jugada del primer gol. No sé si les faltan cojones o qué, y quizá algunos sean irrecuperables (pobre Zidane, qué grande fue y lo que es ahora), pero creo que gente como Robinho se puede curar. Yo sinceramente espero que lo haga, porque aunque tiene morbo ver cómo le dan una soberana paliza al autoproclamado mejor equipo de la historia, como amante del fútbol querría ver un duelo entre el Madrid exquisito y mortal de no hace tanto tiempo y este Barcelona rápido y afilado como una cuchilla.

Aunque en el fondo me la suda, mientras el Celta siga ahí arriba, juas juas

martes, 15 de noviembre de 2005

A tontas y a locas

¡Nuevos casos de incompetencia! Por fin la profesora de Operaciones me ha pasado los documentos que necesitaba para el trabajo. La verdad es que está siendo eficiente. Será una intransigente odiosa, pero hace las cosas bien, a su manera. Su manera es una puta mierda, una burla, una injusticia social, pero lo hace muy bien. La incompetente no es ella. No, la incompetente es la encargada de fotocopiar los documentos. La profe quería que se los devolviera rápido, asi que me sugirió que los dejara en fotocopiadora allí mismo. Lo hice. Fui a recogerlos a la hora convenida, pagué y me fui. Llegué a casa, y al echarles un ojo desinteresadamente comprobé que no eran las copias que yo quería. De hecho, al mirarlo bien ví que esas copias ni siquiera estaban a mi nombre. La fulana debió de tener un lapsus enorme. Mañana tendré que volver por allí a que me den mis putas copias. Menos mal que es muy cerca, si llego a tener que ir al cuvi por algo así mato a alguien. Solo espero que Pablo no necesite sus apuntes de logística con demasiada urgencia.

Supongo que esto puede haber sido sólo un error aislado. Una persona razonable así lo consideraría. Así que dejad que cuelgue por unos instantes mis hábitos de persona razonable y me ponga los de perturbado esquizoide que tiene razón (que por cierto, me sientan bastante bien, aunque es difícil encontrar ropa de mi talla). Una manga, la otra… ya.

El mundo está lleno de gilipollas y de inútiles, mayormente. A menudo los gilipollas son también inútiles. Si lo pensáis con cuidado, veréis que todos vosotros conocéis un montón de casos de estupidez, incompetencia y pura mezquindad. No es sólo el caso de la pobre chica que se equivoca al darte las copias, es también ese mamón que te cobra por adelantado por algo que resulta que no es lo que quieres, aunque le has dado la referencia correcta, y que semanas después decide que pasa de conseguírtelo y que te vayas al Alcampo (y si no que te den); del médico subnormal que te dice que no, que eso no es nada, y te receta un antiinflamatorio de mierda cuando empiezas a enloquecer de dolor (se nota que no es tu boca, hijo de puta); o ese otro cerdo piojoso que ni siquiera se molesta en mirarte ese extraño eccema en la piel cuando, como descubrirás más tarde en el especialista, resulta que es una enfermedad terrible que necesita de tratamiento inmediato. El mundo está lleno de idiotas y sería bueno matarlos a todos. Sobra gente. La mayoría de los problemas del mundo se pueden resumir en uno solo: sobra gente. ¡Anímate y cuenta aquí los casos de incompetencia y/o retraso mental de los que has sido testigo o víctima! ¡Desahógate con nosotros! ¡Es gratis!



PD.
Pensaba publicar esto tal cual, pero un nuevo caso de flagrante incompetencia me lo impide. Estos días la conexión no hace más que caerse. No sé qué hacen los soplapollas de R con ella, y me importa una mierda porque no es mi puto problema. Yo pago un dinero para tener una conexión de 24 horas. ¡VEINTICUATRO HORAS, CAPULLOS! ¿Acaso vais a descontarme de la factura todos los minutos en los que no estáis prestándome el servicio al que os obliga el contrato, jodidos bastardos? Cómo os odio a todos, cabrones. Ah, si yo tuviera poder sobre la Vida y la Muerte...

jueves, 10 de noviembre de 2005

Oh yeah

Tiempo, tiempo, tiempo… el tiempo pasa rápido y me casi me siento obligado a actualizar esto aunque no me apetezca decir nada. No tengo tiempo. Pero tengo cosas que decir. Quería hablar un poco de cuatro, el nuevo canal de la tele. Ahora mismo para mí sólo significa un sitio más en el que ver anuncios. Sé que sale Boris, el Dios del cotilleo, y poco más. Algún día jugaré con un clérigo de Boris, si es que QFF vuelve alguna vez… bueno, QFF u otra partida en los 5 reinos… o en el Imperio… bueno, da igual, me estoy desviando. También he oído rumores de que van a reponer series chulas, pero mis ojos no han visto nada de eso. Bueno, sí he visto un capítulo de Friends de hace mil años. Qué jóvenes eran todos. En fin, que me temo que la gran aportación de 4 será poder zapear más horas al día. Bien por ellos.

También me apetecía rajar un poco del nacimiento de la hija del príncipe. Pero el fulano de Alguien tenía que decirlo resumió bien mi opinión, asi que voy a pasar de ponerme ahora. Falta tiempo, tiempo… Y eso que estoy por quitar la página esa de las recomendaciones, porque la verdad es que no aporta gran cosa, pero le daré algo más de tiempo... aunque no me sobre. Tiempo…

Está sonando Under Your Spell, una canción de los Pumpkins de 1988, cuando prácticamente ni siquiera existían (recordad, primer disco en 1991!). Es un tema cojonudo y supercomercial, la verdad. Qué grandes son (eran) estos tíos. Sigo esperando que Billy concrete algo más de su retorno. Lleva 3 meses sin dar señales de vida. Es mucho tiempo para él. Tiempo…

Hace un montón que no leo nada digno de añadir a la lista de candidatos de Lo Mejor del año. La verdad es que hace bastante que no empiezo ningún libro. Como un mes o así. Es decir, un montón de eternidades para lo que es mi ritmo normal. Y eso que tengo una buena pila de libros en espera, pero no sé… no me llama ninguno. Quizá la recopilación de William Gibson, Quemando Cromo… pero no me gusta Gibson, Neuromante me decepcionó mucho. Claro que no he leído nada más de él. O puede que Ballard. Había empezado El Invencible, de Lem, que me lo ponen por las nubes, pero por algún motivo me olvidé de él. Solaris también me dejó un poco frío al final. Bah, habrá que darle tiempo… tiempo, tiempo…

El otro día ví El Club de la Lucha. No la había visto. Me gustó. La famosa sorpresa de la peli no me sorprendió tanto. La verdad es que resulta evidente a media peli. Me callo que igual alguien no la ha visto. Y eso que ha pasado mucho tiempo.

Bueno, ya hay actualización por esta semana. El tiempo, amigos, el tiempo no espera a nadie. O eso dicen. Pero a veces se estira. Y hay que tener cuidado, porque luego te puede dar en la cara…

viernes, 4 de noviembre de 2005

Tensión

Se acabaron las vacaciones. Tras pasar el puente en Madrid, vuelvo a estar en casita. Me lo he pasado muy bien, a pesar de un incómodo resfriado que me impidió disfrutar del sábado noche todo lo que hubiera querido. Desde luego, ir a enfermar en vacaciones... me pasa todo lo peor.
Estos días estuve de lo más ocupado. El día en que llegué tuve que ir a las prácticas por la tarde, y fue una tortura. Menos mal que por las tardes sólo son tres horas. No dormir no es cosa buena. Al día siguiente, a las prácticas por la mañana. Por la tarde tenía unos recados que hacer. Uno de ellos, comprar un cable de tensión para conectar a la nueva tarjeta gráfica. Resulta que los que trae la alimentación de mi ordenador ya estaban todos pillados. Supongo que sabréis a qué me refiero, son unos cables de colores (amarillo, rojo, negro, nosecuál más) que se enchufan a los componentes internos del ordenador. Explico esto porque cuando fui a la tienda que está al lado de casa, Beep, la dependienta ponía caras como si le estuviera hablando en chino. Recordaréis que no es la primera vez que me quejo de esa tienda. Lo tengo en un mensaje antiguo, acababa diciendo algo como "la próxima vez, caminaré un poco más e iré a otro sitio". Uno tiende a olvidar estas sentencias. El hombre es el único animal que tropieza dos veces..., y todo eso. Sea por lo que fuere, volví a Beep. Total, sólo quería comprar un cable. Pues la dependienta, que es la típica cachondilla buenorra guapita de cara, no tenía ni puta idea de lo que le estaba diciendo. Me preguntó si me refería a una regleta. Creo que no podía imaginar que quisiera conectar algo yo mismo abriendo el ordenador. Intenté aclarárselo explicando lo que me pasaba. Fue algo en plan "a ver, estoy instalando hardware (pensé que entendería mejor "hardware" que "tarjeta gráfica", pero posiblemente fue un error) y resulta que los cables de tensión de la alimentación ya están todos usados, asi que quería un cable con conexiones extra... como un ladrón, vaya". En ese punto me ofreció un ladrón normal, de los de poner enchufes. Fue algo violento, porque me sentí como si estuviera pidiendo una cosa de otro mundo, algo que no existía. Quizá era culpa mía por no conocer su nombre comercial. Al final desistí y me fui a otra tienda a probar suerte. Y por si lo estáis pensando, no, no fui nada borde, me porté muy bien.
Asi que, desconcertado, me dirigí a la tienda que está enfrente del Tranvía (o lo que antes era el Tranvía, no sé cómo se llama ahora). Allí, nada más entrar, ví que había expuestos unos cables como los que necesitaba. Cogí uno y me dirigí al dependiente. En aquel momento las conexiones me parecieron más grandes de lo normal (no sé por qué, efecto óptico al verlas fuera del ordenador o algo así), asi que para asegurarme le pregunté al tipo si era de tamaño universal o algo por el estilo (efectivamente, yo mismo no es que sea un gran experto en tripas de ordenadores). Me preguntó (increíble, increíble), me preguntó que PARA QUÉ LO QUERÍA. Tan sólo la pregunta es reveladora de un profundo conocimiento. Este tío, al contrario que la fulana de antes, no sólo sabía de la existencia de ese cable, sino que era consciente de si servía o no para determinados propósitos. Empecé a explicar "bueno, quería conectar..." ¡y entonces me interrumpió! Me dijo "no! espera! lo que tú necesitas es ESTO!", y fue a buscar otro cable. Parecido al que yo había cogido, pero distinto. Y me dijo, "lo que tú quieres es tal y cual, entonces esto te sirve mejor porque esto y lo otro. En cambio este es casi igual, lo que pasa es que patatín y patatán". Todo esto ocurrió en aproximadamente dos minutos, muchísimo menos tiempo del que yo me eché hablando con la dependienta número uno. Y menos de cinco minutos después. El contraste fue tal que aún ahora sigo impresionado por la tremenda eficiencia de ese tío al venderme un puto cable de tensión vulgar y corriente. Que incluso fue algo más barato de lo que esperaba. Según volvía a casa, me dio la tentación de pasar por Beep otra vez a enseñarle el cable a la chica y decirle "mira, ñorda, esto es de lo que te hablaba". Bueno, no le llamaría ñorda a la cara. Hay que ser educado, ya basta con hacerlo aquí. Al final no lo hice porque pensé que quizá no se lo tomaría bien, sería como humillarla en su trabajo o algo así. Después, comentando esto con Jorge, me dijo que hubiera debido hacerlo, que hubiera sido un acto de bondad. No sé, tal vez tuviera razón. Lo peor de todo es que estoy seguro de que la chica tiene estos cables por algún sitio en la tienda. Y ella misma no lo sabe. Lamentable.
¿Qué moraleja extraemos? Pues que está muy bien tener a tías buenas atendiendo al público, particularmente en una tienda de informática donde gran parte de los clientes serán frikis pajilleros. Pero que a la hora de la verdad, lo que cuenta es que la dependienta pueda hacer su trabajo, o al menos tenga una ligera idea de en qué consiste. Señores de Beep, tomen nota de esta sabia observación. Es gratis.
Ah, y por supuesto, que la tienda más cercana es siempre la primera a la que uno va, independientemente de otras consideraciones.