jueves, 30 de agosto de 2007

Fragmentos de Inexistencia (4)

¿Qué diría si hubiera palabras? ¿Qué no querría hacer, si pudiera? Ver el reflejo del sol en tu mirada, y tal vez viajar un poco más lejos cada día. ¿Y qué más da si a nadie le importa? Todavía puedo cerrar los ojos y creer. Aún puedo pensar en otras vidas y cambiar el rumbo de las nuestras. ¿Y qué más da si es un sueño? Si estoy contigo ahí, ahí es donde quiero estar. Y recuerdo cosas que nunca he vivido y recuerdo momentos que no han ocurrido. No me digas que no son reales, porque me duelen lo mismo. ¿Y qué más da si no me entiendes? No seguiré el mismo camino. Niego la indeferencia de la Razón y creo en los milagros. Sé que esto puede ser mejor y puedo soñar cambiarlo si me ayudas. ¿Y qué más da si estoy loco? Si los cuerdos se matan entre sí fingiendo que no pasa nada. El amor nos prepara para la muerte, pero ¿qué nos prepara para el amor?

Y, ¿qué más da, si te quiero?

martes, 21 de agosto de 2007

Decíamos Ayer...

Lo que acabáis de leer es una sencilla historia cotidiana, concebida a toda prisa para ilustrar una estupenda ilustración de Miguel Porto. Valga la redundancia, claro. ¿Veis? Ahora yo también puedo decir que soy ilustrador. Sólo que uso palabras en lugar de pinceles. O lo que sea que use ese tío para dibujar.

Fue algo bastante contrarreloj. Vi un boceto de la ilustración y luego estuve una semana esperando que se me ocurriera algo que le fuera bien. Decidí que no me ceñiría estrictamente a lo que pasaba en el dibujo y que intentaría captar algo del espíritu. Pero seguía sin tener ninguna idea concreta. Finalmente llegó: una noche me desperté tosiendo, pensando en lo mal que me sentaba y en si estaría incubando alguna enfermedad. Medio dormido como estaba, lo relacioné con lo que tenía que escribir, y al día siguiente me puse a ello. Se lee en una patada, pero me costó una hora de teclear. Escribo lentamente.

Fue divertido escribir con un propósito y un fin concretos, más allá de mi propio entretenimiento o de lo que suelo hacer en este blog. Por fortuna, en este blog hago lo que me da la gana, así que voy a intentar recuperar ese puntillo de diversión de cuando escribes ficción pura. Algo distinto para variar que iré intercalando con las cosas de siempre. Tenía pensado escribir unos cuantos mensajes para poder ir relacionándolos entre sí y presentarlos a un ritmo adecuado (cosa que sería una novedad, como mínimo), pero he descubierto que me interesa más la emoción del directo, si es que eso es posible de alguna manera en este medio. Es como tirarse de cabeza a la piscina. Así que nada, ya iré improvisando algo. Al cuerno con todo.