sábado, 2 de febrero de 2008

Nuevo Candidato


No estoy muy seguro, pero el periodista Enric González, corresponsal de El País, parece haberse ganado el honor de ser el primer español nominado al premio anual de Lo Mejor que he Leído. Lo consigue además después de un 2007 en el que, habiendo tenido buenas novelas entre manos, no he llegado a disfrutar verdaderamente con la lectura, hasta el punto de haber tomado la salomónica decisión de dejar el premio 07 desierto.

Podría uno pensar que esto me ha hecho bajar un poco el listón. De ninguna manera. Antes al contrario: cuando uno se instala en la indiferencia, necesita una buena sacudida para volver a motivarse. En “Historias del Calcio (una crónica de Italia a través del fútbol)”, una recopilación de artículos publicados entre 2003 y 2007, Enric González nos sacude de lo lindo.

Algún artículo de estos había catado yo en la biblioteca en los años finales de la universidad, cuando descansaba de la preparación de algún examen, y ya entonces me parecieron de sumo interés. Lo importante es que no es solamente el interés propio de quien, gustándole el fútbol o siguiendo una competición, se lee la sección de deportes de un diario cualquiera: la prosa elegante y la mirada clara del señor González consiguen que cada artículo sea una delicia disfrutable incluso por gente no directamente interesada en el fútbol, que en alguna ocasión no es sino una excusa para describir algún rasgo inherente del espíritu de Italia.

Desde luego, reconozco que para apreciar el libro en todas sus dimensiones hay que tener un mínimo interés por el fútbol; concretamente el italiano, tan frecuentemente vilipendiado por estos lares. Es curioso, pero el autor no trata de defenderlo en ningún momento, sino que prácticamente reafirma todos nuestros prejuicios… y sin embargo, desgrana y explica la situación con un fino e irónico sentido del humor que, aparte de hacerme reír a carcajadas en más de una ocasión (cosa nada fácil, os lo aseguro), ha conseguido de alguna manera hacerme sentir un genuino cariño hacia el fútbol italiano, pese a lo aburrido, defensivo y sucio que pueda llegar a ser. Quizá sea parte de su encanto.