jueves, 2 de noviembre de 2006

Interludio

Llevo unos días de vacaciones, y es genial. La vida debería ser siempre así. Un eterno “haz lo quieras”, la libertad de ser lo que uno sea. No estoy haciendo nada en concreto, sólo disfruto de cada pequeña cosa.

He leído varios libros, que han pasado a engrosar la lista de candidatos. La Paja en el Ojo de Dios ha sido una lectura estupenda, c-f clásica en su mejor tradición. No carece de defectos, sin embargo. Le falla el ritmo hacia el final, y hay cosas que me chocan. Quizá simplemente ha envejecido mal. En algunos momentos, los personajes aparentan excesivamente ser los clichés que son. El trasfondo del universo se me hace poco trabajado, aunque lo cierto es que no lo es menos que otros muchos que he visto. Quizá es sólo eso, que se parece demasiado al Imperio de Asimov o incluso al de Dune. Un gobierno feudal imperialista-absolutista en el futuro lejano es interesante, pero decididamente poco realista y poco original. El concepto arbitrario de gobierno cuasidivino, de nobleza “por la gracia de Dios” me resulta incongruente en una sociedad culta. Tiene glamour, es cierto, pero eso es todo lo que tiene. Ese tufillo orgulloso y patriota que tienen algunos personajes me rechinaba todo el tiempo. Los protagonistas, de hecho, son casi todos pijos de una manera u otra. Demasiado de una pieza, y demasiado autocomplaciente. También me llama la atención el tratamiento de la religión. La religión oficial es la católica, pura y simple. Tal cual como en la edad media, tanto en contenido como en relaciones con el poder gobernante. Creo que es ingenuo considerar una sociedad de estas características en el futuro. En lo referente a esas cuestiones, la novela es superficial e insatisfactoria. Pero es que no va de eso, claro. El marco social es sólo la excusa para el tema central, que es el contacto con una raza extraterrestre. En ese sentido, la novela es brillante y de gran interés. Queda recomendada.

Hoy mismo acabo de terminar también La Sangre de los Elfos, el tercer libro de la saga de Geralt de Rivia. Ya he hablado antes de esta saga. Es fantasía de la buena, en una óptica europea y no americana, para variar. Es realmente divertido, y está realmente bien hecho. Este tercer libro es una novela al uso; deja de ser, por tanto, una colección de relatos entrelazados como los dos anteriores. Mantiene la elegancia en el estilo, el sabor delicioso del lenguaje, tan propio, y el sentido de la maravilla que tan naturalmente logra evocar. En mi opinión, mantener el nivel es algo que tiene mucho mérito. Que estos tres volúmenes formen parte de una saga hace que para mí tengan más valor que si se tratara de tres buenas novelas independientes. Aunque me parece cansina y ridícula la manía de escribir fantasía en sagas, obras como este Geralt de Rivia redimen un poco al género. Y es que, de la misma manera, si varias novelas mediocres forman una saga, me parecen mucho peores de lo que son. No sé si hay algún motivo razonable para esto, es sólo lo que siento visceralmente. Tras esta Sangre de los Elfos, Sapkowski empieza a optar con verdadera fuerza al premio, cuando antes no me lo había tomado realmente en serio. Lo cierto es que se trata de una obra inspiradora y fascinante, y queda recomendada otra vez. Auster, Graves y Niven me parecen ahora mismo los grandes aspirantes junto al polaco.

Por cierto, sigo por aquí…

4 comentarios:

Alberto Iglesias Lorenzo dijo...

El concepto de saga es una gilipollez y generalmente cortan las novelas por dónde les sale de los huevos. Hay que tener pelotas y sacar un tomo de 5000 páginas y punto, hostia, que los frikis nos lo tragamos todo.

Beowulf Shaeffer dijo...

Je, la experiencia demuestra que las novelas de Sapkowski están bien cortadas en ese sentido. Berni me envió un mensaje desesperado diciendo que necesitaba con urgencia Tiempo de Odio, la 4ª novela de la saga, precisamente por la conclusión/cliffhanger con la que termina la 3ª.

Sobre La paja en el ojo de Dios, comentar que la profusión de megaimperios espaciales con religiones únicas de los clásicos de la ciencia ficción se deba, más que a falta de ideas, al entorno en que vivieron los autores. Las líneas históricas tienden a mostrar una secuencia exploración - colonización - conflicto - imperio, que básicamente se corresponde a la historia de los Estados Unidos. Los autores que mencionas (Asimov, Niven, Herbert) vivían precisamente en la época de imperio de los Estados Unidos y lo tomaron como modelo, aunque sea subconscientemente. Además tenían muy presente la Segunda Guerra Mundial, que todos ellos vivieron, y quizá por eso muestran un cierto pesimismo respecto a que los humanos formemos nunca una sociedad culta y pacífica, de ahí que los dos modos sociales viables que entrevén sean imperio monolítico o multiplicidad confilctiva.

Siguiendo con mi desbarre, aprovecho para comentar dos autores actuales que sí desarrollan sociedades más creíbles y, precisamente, en fase de decadencia, la que ahora le está tocando vivir a los Estados Unidos. Si el resto de lectores quieren disfrutar de excelentes desarrollos sociales en scifi(la recomendación va para el resto porque Ber ya las ha leído), Hyperion de Dan Simmons o Muerte de la luz de George Martin.

Anónimo dijo...

Bernardo querido, estoy hartito del pop up ese que sale al entrar en tu blog, encima ahora suena Paulina Rubio, objeto de mi odio. No hay nada que la redima, al menos Talía sí estaba requetebuena.

Por otro lado, pásatelo bien cuanto puedas, recuerda que es mejor pensar "por qué demonios habré hecho X" que "por qué carajo no hice X".

En cuanto al señor Sapkowski, rompo una, dos y varias lanzas más por su traductor o traductora. Bravo. Cuando las cosas son malas hay que decirlo bien alto, pero cuando están bien hay que hacer lo propio. La traducción más natural en una obra del género que yo haya oído. Favorecida, supongo, por el original, pero vamos, de agradecer. Me pica la curiosidad por pensar cómo sería en galaico.

Rober

Zabu dijo...

Que Rober utilice la X para dar a entender el tipo de cosas deseables (por qué no hice...?) que a la vez puedan ser reprobables (por qué habré hecho...?) me parece de una gran sabiduría y sinceridad.