viernes, 11 de abril de 2008

Y Seguiré... supongo

Desde que empecé a trabajar en el banco, esto está un poco abandonado. Ya no hago uno o dos posts por semana como en los “buenos tiempos”, ahora con suerte puedo hacer uno cada mes. Es como hacer una red muy grande, hay muchos momentos que se escapan entre los agujeros, se quedan dentro menos cosas. Pero la red sigue ahí, supongo. Si tuviera que cazar mi comida con ella me moriría de hambre. Por fortuna mi comida la compro hecha (metafóricamente), pero la parte de mí que se alimenta de diversión, esa parte que en ocasiones me da por pensar que es la única que importa realmente, está un poco hambrienta de esto.

Pensándolo bien, nunca he pasado demasiado tiempo de mi vida sin escribir algo por puro ocio de vez en cuando. En el colegio había que escribir redacciones cada cierto tiempo, y a mí me divertía bastante hacerlo, porque escribía cosas divertidas. Intentaba hacer algún tipo de artículo humorístico y con frecuencia me basaba en cosas que ocurrían en clase y luego iba añadiendo inventos. Recuerdo que muchas veces los profesores comentaban que les gustaba mucho. Ahora me doy cuenta de que debía ser verdad, porque incluso aunque no lo hiciera muy bien, mis redacciones tenían que ser un oasis entre la ponzoña de la mayoría de los niñatos de 7º de EGB. Me choca un poco pensar en esto ahora, porque en aquel entonces no me daba cuenta de nada de esto. Si llegara a pensarlo, me hubiera sentido pretencioso.

En el instituto ya no fue solamente el rollo redacción (de hecho dejó de haber redacciones, cosa que creo que es bastante mala en términos educativos porque la gente sigue sin saber escribir; más bien pasó a haber comentarios de texto, que también son muy necesarios porque la gente sigue sin saber leer), ya como lector habitual de libros de esos gordos y sin dibujos, parecía normal que me gustara intentar escribir cuentos. Escribí muchos, y afortunadamente para mí no conservo ninguno. Un poco más tarde en esos años tuve un profesor que le daba una enorme importancia a la expresión escrita (yo no lo sabía entonces pero él mismo era escritor) y me lo pasé de maravilla con él escribiendo un montón en clase y sacando buenas notas por hacer algo que me divertía. De hecho, en clases de otros profesores, cuando eran un tostón (y había algunos que siempre lo eran) desconectaba totalmente del tema y me ponía a escribir algo. Creo que muchos sabían perfectamente que no les estaba haciendo ni puto caso, pero como no molestaba tampoco me dijeron nada. Recuerdo que las matemáticas no se me daban bien al principio y estuve yendo a clases particulares. Como consecuencia, llegó un momento en que las tenía perfectamente dominadas (lo que me hace pensar que no me las habían explicado muy bien en un principio), hasta el punto de que lo que el profesor explicaba en clase yo ya me lo sabía porque iba un poco adelantado. En COU yo estaba sentado en la puta primera fila, justo enfrente de la pizarra, por donde el tío se paseaba continuamente explicando cosas. Como era el típico que no preguntaba a la gente, a partir de cierto momento empecé a pasar de él totalmente. Juro que muchas veces lo sorprendí mirándome con cara de “qué carallo está haciendo este?”, porque era evidente que no estaba siguiendo la clase; creo que alguna vez me puse a hacer trabajos de otras asignaturas. Con todo el morro, en su puta cara. Pero nunca me dijo nada, ni pío. Ahora pienso que muchos de mis profesores debían de tener ideas muy raras sobre mí.

En la universidad al principio fue un poco lo mismo. Estaba en clase, y en las que eran un poco aburridas me ponía a escribir. De esta época si que conservo algunos cuentos. Dejé de hacerlo porque poco tiempo después, encontré mucho más fascinante la posibilidad de directamente no asistir a las clases que eran un poco aburridas. Al cabo de un tiempo encontré que casi no había ninguna clase que no lo fuera. La vida universitaria es distinta; es un cambio que exige reajustes después del instituto. En un momento dado me encontré con que mis resultados habían bajado mucho, más o menos al mismo tiempo me di cuenta de que llevaba como un mes sin ir a clase. Cualquiera diría que fue irresponsable, pero creo que es una manera natural de adaptarse, parte del aprendizaje de la vida. En fin, hubo un tiempo turbulento con estancia en el extranjero incluída, y antes de acabar la carrera empecé este blog.

Asi que, con mayor o menor frecuencia, toda mi vida he estado escribiendo por diversión de vez en cuando…. Asi que me imagino que seguiré haciéndolo. Aunque sea así.

2 comentarios:

Zabu dijo...

Pues que así sea...

Aunque obviamente yo prefiero este último medio.

Alberto Iglesias Lorenzo dijo...

hay que matricularse en cosas absurdas para escribir