lunes, 28 de enero de 2008

Grandes Bodrios del Cine III: Pelis "basadas en"

El comentario de Darth Seid en la entrada anterior me ha hecho darle vueltas a algo que llevo pensando bastante tiempo sin darme cuenta, creyendo (erróneamente, me imagino) que todo el mundo tendría la misma opinión. Iba a responder con otro comentario, pero mientras lo hacía me di cuenta de que el tema da de sí lo suficiente como para merecerse un post en exclusiva.

Toda mi vida he tenido la opinión de que las películas que se basan (o adaptan, tomemos por el momento ambas expresiones como sinónimas) en libros son siempre peores que las obras originales, con alguna excepción. Evidentemente, el medio audiovisual difícilmente puede contener toda la información y matices de cualquier obra escrita, son cosas diferentes y parece claro que tienen que funcionar de manera diferente. Quizá solo pienso que son peores las películas porque simplemente prefiero el otro lenguaje. Yo creo que hay algo más, pero dejémoslo de momento.

Cuando uno toma la decisión de realizar un filme adaptando un libro, inevitablemente ha de considerar el grado de fidelidad que va a mantener. No voy a entrar en consideraciones complejas como preguntarse qué es lo que queremos mostrar de una obra en concreto, qué es lo que nos lleva a convertir la palabra en imagen. Desde el punto de vista artístico debiera ser una de las primeras preguntas, pero dejemos eso.

Simplificando, tenemos dos opciones elementales. Uno puede decidir hacer una adaptación literal, o todo lo literal posible, enfrentándose a esas “diferencias de lenguaje” como buenamente se pueda. El resultado final dependerá de la habilidad del director (o del guionista, o quien sea) para “traducir” el libro y de las características del propio libro, supongo. Se pueden hacer grandes películas simplemente siguiendo al libro página a página. Sin City, por ejemplo, es una gran película de acción y cine negro, tanto como lo es el cómic (aunque siendo también el cómic un medio muy visual posiblemente no sea el mejor de los ejemplos, pero ahora mismo no se me ocurre otro). En cualquier caso, siempre me parecerá una opción legítima y honesta, y en modo alguno puedo estar de acuerdo (ni siquiera respetar) con las críticas negativas como alguna que escuché de la mencionada Sin City, descalificándola porque era tan igual al cómic que “para eso más valía quedarse en casa leyendo en lugar de ir al cine”. Lo que yo creo es que si uno, después de leer Sin City, va a ver Sin City y se siente decepcionado porque es básicamente lo mismo, es que es un poco capullo. Por no mencionar que suele ser el mismo capullo que antes se había quejado de que hubieran sustituido a Glorfindel por Arwen… pero eso es tema a tratar en el siguiente párrafo…

… donde hablamos de la otra opción, que es la más frecuente: ponemos la coletilla “basado en” y a partir de ahí hacemos lo que nos da la gana. Tal y como yo lo veo, en el momento en que decidimos, por el motivo que sea, separarnos de lo que ocurre en la obra original, deberíamos hacernos dos preguntas: 1º ¿Por qué? 2º ¿Esto es mejor o peor que el original? La primera pregunta puede tener muchas respuestas válidas y tampoco quiero meterme mucho: diferencias de lenguaje, ritmo, imposibilidad manifiesta, incluso visión personal o reinterpretación de la obra, todo está bien. Pero la segunda pregunta es mucho más jodida. Se puede responder que es algo diferente, pero a menos que haya una diferencia conceptual sustancial, yo creo que se puede diferenciar fácilmente en mejor o peor. Ejemplos de Buenas Adaptaciones, así a bote pronto:

Drácula, de Coppola. En el filme se añade una dimensión nueva al monstruo, haciendo que la pobre Mina sea en realidad la reencarnación de la prometida del conde; redefine el origen del personaje, propicia escenas más “cinematográficas”, y aporta en general varios niveles en una historia que, originalmente, iba de matar a un bichoño. Qué cojones, es mejor que el libro, porque todo lo bueno del libro sigue estando en la peli (en la medida en que eso es posible en una novela epistolar, claro).

Blade Runner. Misma premisa, distinto enfoque. Donde el libro es mucho más introspectivo, la película se lanza por la senda del impacto visual y, cambiando el final, hace en realidad un gran homenaje a la obra de Dick en el monólogo del replicante, que no está en la novela y que para mí es el momentazo que hace que mejore al libro.

Desafío Total. La reinterpretación llevada al extremo. El cuento original poco tiene que ver, más allá de la premisa básica de la venta de recuerdos y la aventura de un tipo que se descubre que ya tenía recuerdos falsos cuando acude a la tienda. Pero todo lo que hay luego mantiene el espíritu ya no solo del original, sino de la obra del autor original, lo cual es aún más loable. Y lo mejor de todo: que el cuento no es ni la mitad de interesante y divertido que la película.

V de Vendetta. Este es un caso “poco intenso”, porque los cambios son menores pero más abundantes. La protagonista ya no es una prostituta, por mencionar uno de los más polémicos. Vale, ¿y qué? ¿Tenía eso importancia? V no es del todo implacable y al final confiesa estar enamorado. Bueno, ¿y por qué no? Lo que es la esencia del original sigue estando ahí. Creo que es una adaptación excelente y disfruté mucho viéndola.

Ahora bien, hay casos (la mayoría) en los que directamente uno se pregunta “¿¡Por qué!?”. Cambios estúpidos y sin sentido que no nos llevan a ninguna parte. Ejemplos:

Soy Leyenda. Ya lo comenté el otro día. La base misma de la obra se ve traicionada, se convierte aquello que hacía especial la historia original en una peli de zombis cualquiera. Serie B. Y denigrante.

El Señor de los Anillos: Las Dos Torres. Me refiero a esta en concreto por ser la más flagrante, para mí. Aciertan quienes dicen que esta trilogía es mala, pero no por los motivos que creen. Que sea Glorfindel o Arwen quien salva a Frodo de los jinetes negros importa cero, al igual que importa cero que Gandalf y Saruman se peguen garrotazos y lancen rayos mágicos, o que Aragorn caiga aparentemente muerto en una escaramuza para luego aparecer triunfante, incluso que todos los elfos parezcan homosexuales ridículos muy difíciles de tomar en serio. Lo que me parece una mierda es que se desvirtúa la lírica, la seriedad y la coherencia del original sin absolutamente ningún motivo… o peor, por motivos decididamente estúpidos. ¿Por qué Rohan, en vez de decidir épicamente ir a la guerra, acabando en la defensa heroica del Abismo de Helm, decide cobardemente no ir a la guerra, acabando en la defensa miserable del Abismo de Helm? ¿Qué aporta? ¿Por qué Faramir, en lugar de dejar que Frodo siga su camino mostrando su nobleza, lo atrapa mezquinamente para robarle el anillo y enseguida cambiar repentinamente de opinión en el momento Dramáticamente Apropiado? ¿No había una manera mejor, más creíble o más honesta de mantener el ritmo? Y mi favorita: ¿Por qué los ents, criaturas calmadas, lentas, pastores de árboles, al final de su largo, monótono, eterno concilio, en lugar de decidir épicamente ir a la guerra…. deciden no ir, para cambiar de opinión de repente, en menos de de un minuto, cuando un extranjero les tiene que engañar para que vean lo que están haciendo “los malos” en su puñetero bosque? ¿A eso lo llaman tensión? ¿Eso es dramatismo? Lo que es, es un guión muy malo, se base en lo que se base. Porque independientemente de lo fiel que sea, ni siquiera es coherente consigo mismo. Muerte a las guionistas.

Paycheck. Esta peli es mala, todos lo sabemos: si sale Ben Affleck es que no tiene remedio. Pero la premisa es tan buena o incluso mejor que las de las adaptaciones de Dick que comenté antes. Un tipo se encuentra con que le han borrado la memoria y en lugar de su fortuna tiene unas baratijas sin valor. Cuando cada una de esas baratijas salva su vida en un momento determinado mientras la gente quiere matarle sin que él sepa por qué, se da cuenta de que de alguna manera él había previsto el futuro y se había legado a sí mismo las herramientas que necesitaría para resolver sus problemas antes de que le borraran la memoria. Pero lo que en el libro son usos normales y lógicos de objetos perfectamente comunes, en la película se convierte en un desfile de gilipolleces cuando las cosas que el protagonista tiene no sirven para nada útil en realidad. Digo yo, ¿por qué quitar elementos que funcionaban bien, y cambiarlos por otros que no funcionan?

Parque Jurásico. Pues miren, yo me leí el libro de pequeño, antes de toda la moda que hubo con la peli, y me gustó mucho: aventura en clave de c-f, bien llevada, dinámica y absorbente. En la película se trata de escapar del velocirraptor hasta pillar el helicóptero y marcharse, aguantando por el camino a unos niños insufribles y odiosos que distinguían a los bichos por “carnisauro” y “vegetasauro” (o algo así), con la idea, indudablemente, de que ningún personaje debe saber más cosas que el más tonto de los espectadores (y en los USA, el más tonto es realmente gilipollas).

En general, lo que trato de decir es que casi siempre, en nombre de cosas tan ambiguas como “el ritmo narrativo”, algún iluminado coge algo que no sólo funcionaba en el original, sino que además tiene todo el puto ritmo narrativo que quieras, y lo cambia por una mierda asquerosa que ni tiene ritmo ni tiene sentido ni tiene nada. Y si quieres hacer esa clase de mierda, no es necesario que compres los derechos para titularla de otra manera, en primer lugar porque es faltarle al título, y en segundo lugar porque es faltarle al espectador. Porque de hecho, creo que la mayoría de los libros se pueden adaptar con un alto grado de fidelidad a poco que uno tenga dos dedos de frente y (lo más difícil) se haya leído el libro en cuestión. Ah! ¿Que nadie iría a ver Soy Leyenda si no se llamara Soy Leyenda? Nos ha jodío.

viernes, 18 de enero de 2008

Grandes Bodrios del Cine: Soy Leyenda



Podría pasarme un buen rato tratando de explicar por qué Soy Leyenda es una puta basura, pero me lo ahorraré. Al fin y al cabo es algo evidente para todos y no hace falta insistir mucho en ello. Lo que me fascina de esta película es la demostración, una vez más, de que en Hollywood pueden joderlo todo de una manera grandiosa, definitiva y obscena.

Los que hayan leído la estupenda obra de Richard Matheson que es Soy Leyenda lo comprenderán perfectamente, pero me temo que un porcentaje desolador de gente que va al cine no lee ni a Matheson ni a nadie, asi que diré unas palabras. Y ahora vienen spoilers gordos, asi que si aún no has leído el libro, quizá quieras dejar de leer… si no has visto la película, mejor para ti.

Soy Leyenda va de un tipo que está solo en el mundo. Ha habido una extraña epidemia y toda la población mundial ha muerto…o, más exactamente, se han convertido en vampiros monstruosos que mueren si ven la luz del sol. El héroe se pasa la vida luchando, saliendo cada día a matar a esas alimañas vampíricas en que se han convertido los que fueron sus vecinos, buscando supervivientes, recogiendo provisiones, saqueando las bibliotecas, estudiando la manera de encontrar una cura, preguntándose por qué él es inmune, comiéndose el tarro, sufriendo, enloqueciendo poco a poco, volviendo cada noche a su casa, transformada en una fortaleza perpetuamente iluminada por focos inmensos, soportando insomne los aullidos de los vampiros que ante su puerta reclaman su vida. Hasta aquí, podríamos decir que la película incluso se parece.

Entonces, saltemos directamente al final. En el libro, después de muchas vicisitudes, finalmente el héroe cae tras años de encarnizada lucha. Los vampiros lo atrapan. Lo encadenan, lo meten en una jaula y se lo llevan a una de sus ciudades subterráneas, presumiblemente para matarlo. Mientras lo conducen hacia la muerte, el tipo mira a su alrededor. Y entonces ve a esos vampiros, a esa gente. Ve cómo viven. Cómo han reconstruido los despojos de vida que les quedaban. La extraña sociedad que han formado. Y lo que ve en sus ojos es sobre todo miedo. Miedo y odio hacia la criatura terrible que viene por el día, oculto por el sol cegador para arrancarlos de sus sueños y matarlos mientras duermen. Lo miran como mirarían a un monstruo de leyenda. En ese momento el protagonista comprende que está viendo a la nueva humanidad, que en el mundo ya no hay lugar para él, porque les pertenece a los “vampiros”: que el monstruo con el que asustan a los niños, en definitiva, es ahora él mismo. Y entonces, en sus últimos momentos, mientras sube hacia el patíbulo, pronuncia la frase que da título a la novela, cerrando una obra magnífica: Soy Leyenda.

Comparemos ahora este mensaje tan profundo con lo que ocurre al final de la película. En la película, el tipo encuentra una cura para la vampirez justo cuando los vampiros invaden su casa. En el último momento, la mete en un tubo de ensayo y se la da a la chica (claro, es Hollywood, tiene que haber una chica, cómo no), y se sacrifica heroicamente dejándose matar a manos de los bichoños para que ella pueda escapar. Ella escapa y en la escena siguiente va en coche por ahí y resulta que encuentra una especie de fortaleza defendida por soldados armados hasta los dientes. Y entra, y hay humanos viviendo felices y resistiendo contra el mal. Y les da la cura, asumimos que para que la propaguen y restauren a los verdaderos hijos de Dios sobre la tierra. Y una voz en off alaba a fulanito, que se sacrificó noblemente por el bien de la humanidad a la que amaba, y que esa era Su Leyenda.

PUES VAYA MIERDA. Y el que no esté de acuerdo, es que es gilipollas. Hala.