viernes, 26 de junio de 2009

El Código Millenium

En su momento ya evité mancillar mis ojos con el invento de Dan Brown. Jamás me produjo curiosidad, sino más bien una sana rechifla. Cuando los vendemotos concentraron todas sus fuerzas en la película, la imagen de Tom Hanks corriendo como si fuera a perder el bus me transmitió tal sensación de aburrimiento que me sorprendí de que trataran de hacer pasar por trepidante algo tan chorras. Cuando una peli ya parece tan mala en el trailer es que la cosa es para tener cuidado. Supongo que alguien podría criticarme por tachar de basura un libro que no he leído y una peli que no he visto. Gilipolleces: Estoy actuando como un crítico profesional.

Tiempo después, volvemos a tener entre nosotros una reencarnación (sería más adecuado decir reencuadernación?) del mismo caso, esta vez directamente en forma de trilogía. Millenium parece seguir el mismo camino que la Movida DaVinci. Un buen día jamás has oído hablar de Stieg Larsson, y al día siguiente pareces tonto por estar perdiéndote las obras literarias más importantes en lo que va de siglo. No lo digo yo, lo dicen "los franceses". Al menos eso es lo que pone la solapa del primer volumen.

Aunque debo reconocer que en mi caso no es totalmente cierto. Hace tiempo que he oído hablar de Stieg Larsson por recomendación de mi hermano. No sé exactamente cuando fue, creo que en algún momento del año pasado. Todavía no se había desencadenado La Locura y a mí no me sonaba de nada, aunque él hablaba como si fuera un tío ultrafamoso (cosa que probablemente era, dicho sea de paso). Pero el caso es que me lo recomendó antes de que mis prejuicios me pusieran en contra, en un contexto en el que hablábamos de libros que nos gustaban, así que me dejó una sensación positiva. Yo quiero mucho a mi hermano y confío en su criterio, aunque sé que tiene unas tragaderas literarias mucho más anchas que las mías, pues es capaz de disfrutar de cosas que yo sólo puedo aborrecer. Pero todo juntado con los títulos extravagantes y la historia truculenta de la muerte del autor me animaron a hacerme con el primer tomo: Los Hombres que No Amaban a las Mujeres.

Hoy lo he terminado. Es una novela entretenida. Por momentos divierte. Por momentos, suscita curiosidad en la trama. En resumen, es algo apropiado para leer cuando vas a cagar. Si uno no es de los que leen en el baño, es una mera distracción. Eso no es malo en sí mismo, tampoco lo digo como algo negativo. Pero proclamar que es "una obra maestra, la novela de la década" o que es "una obra literara mayor, en la que se confunden todos los géneros y que (...) permanecerá grabada en nuestra memoria" o incluso que "genera una extraordinaria adicción" es una estupidez propia de un imbécil sin criterio. Ni la trama es original ni el planteamiento novedoso ni el estilo deja de ser en ningún momento algo más que mediocre. Ni siquiera se despega del nivel medio de su género. Millenium 1 no es mejor que Sol Naciente de Michael Crichton o cualquier novela del palo. Al contrario de lo afirmado por las consignas publicitarias, es perfectamente olvidable y en Larsson no se puede apreciar ninguna señal de novelista brillante. El estilo es vulgar, los personajes clichés, el ritmo no está del todo bien llevado (hacia el final hay momentos anticlimáticos), el desarrollo argumental es muy discutible y forzado (y con un sonrojante deus ex machina) y por si fuera poco, sobran páginas. Francamente me asombra el éxito demoledor de esta novela que no aporta nada nuevo, y solo puedo buscar la explicación en el morbo generado por la temprana muerte del autor (por cierto, curioso que haya murto sin ver publicado el primer volumen... escribe muy rápido o alguien se lo pensó dos veces antes de publicar aquello?).

Bueno, a eso o a los poderes irresistibles de la publicidad.

2 comentarios:

Waznei dijo...

Ah, y me olvidaba de decir que esa historia llevada al cine tiene pinta de quedar como un coñazo de cuidado. No es nada cinematográfica.

Anónimo dijo...

Pues la peli mola más que los libracos. Será porque dura menos y se ve cómo la muchacha le incrusta a alguien algo por algún sitio. No sé, a mí me encantó esa escena.

Miss J. Hyde