lunes, 7 de diciembre de 2009

Y ahora, qué?

A punto está de terminar el año, y la lista de candidatos a Lo Mejor de 2009 no es la más nutrida de la historia. Es algo triste, la verdad. Es verdad que en estos últimos dos años no leo tanto como antes, lo cual me molesta profundamente cada vez que pienso en ello. Pero en ese tiempo hay muchas otras cosas que tampoco hago tanto como antes. Escribir cosas aquí es un ejemplo evidente. Y es que esto de tener que trabajar quita mucho tiempo para todo. La vida debería ser otra cosa, pero vivimos en un mundo imperfecto.

Sin embargo, el que haya pocos candidatos no implica que haya leído poco. En realidad, creo que en este 2009 he leído más que en 2008 y 2007, incluso bastante más. Cosa de la que me alegro mucho, porque el pasatiempo de leer es algo que tiene mucho de hábito, y como todos los hábitos y costumbres, se pierde si no se ejercita. Y perderlo sería terrible: me resulta muy difícil explicar hasta qué punto una buena lectura me provoca placer. Como pasa con tantas otras cosas, los que puedan entenderlo no necesitan de explicación; los demás no podrán entenderlo con ninguna. Pasa como con el amor, que se explica a sí mismo o no se explica dependiendo de si lo has sentido alguna vez o no. Amo leer, para mí es un placer supremo.

Lo que no quita que también sea muy quisquilloso con lo que leo. Sí, este año he leído bastante (quiero decir, en relación a 2007-08) pero sin embargo, no me he encontrado con muchos libros que me hayan producido un gran entusiasmo. Ni siquiera un entusiasmo moderado. Ha habido algunos que me han entretenido, otros que me han gustado, otros que me han decepcionado; hubo muchos de los cuales pensé en hablar aquí (y no lo hice y fueron olvidados), pero hubo muy pocos que realmente me pusieran los pelos de punta o me provocaran ese cosquilleo en el estómago.

Lo curioso es que algunos ni siquiera son libros, o no lo son estrictamente. En la lista de aquí a la derecha no aparece ninguna novela. Tenemos una de las maravillosas entregas de relatos cortos de Philip K Dick, de quien no hace falta decir nada a estas alturas, y tenemos “artículos sueltos” y un par de libros de viaje de Enric González, de quien por fuerza me habéis tenido que oír hablar si habéis tenido alguna conversación conmigo en los últimos 6 meses. Enric ganó el año pasado, con toda justicia, y desde entonces he tenido un vago interés en leer más cosas suyas. Debido a la temática de Historias del Calcio lo asociaba con el fútbol, pero un buen día descubrí que en la web de El País uno puede leer prácticamente todo lo que ha publicado este hombre allí, y que el fútbol es sólo uno de los muchos temas que toca. Un link imprescindible. De ahí era inevitable dar el paso a sus libros de viajes.

Pero, ¿Qué fue de la ficción? ¿Dónde están las novelas? Creo que no he leído una gran novela desde hace más de un año, como mínimo, y lo echo de menos. Hasta ahora pude ir matando el gusanillo tirando de todas mis demás aficiones y, sobre todo, del artículo diario de Enric, que era (casi siempre) pura ambrosía. Pero resulta que ahora el tipo se nos va de corresponsal a Jerusalén y se nos han acabado los artículos. Y digo yo, ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Qué razones me quedan para volver a leer un periódico? Me recuperaré, sí, pero lo echaré de menos tanto como una buena novela de vez en cuando.

1 comentario:

albesias dijo...

Mejor la mendicidad que no leer y hacer cosillas entretenidillas