jueves, 23 de septiembre de 2010

Sociedad: Progreso y Resistencia

Los avances sociales no se dan sin un largo y duro proceso de lucha contra la resistencia natural del medio, que actúa como un freno ante la reforma. Yo siempre había asumido que el mundo, en general, va evolucionando de una manera más o menos positiva y que se puede decir que estamos mejor ahora que en cualquier siglo pasado. Hay quien puede argumentar que este progreso es desigual y hay partes del mundo en que no es ni mucho menos así. Pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora.

Ahora ya no estoy tan convencido de esa visión tan optimista, o al menos no en el corto/medio plazo, entendiendo como tal un par de generaciones. O sea, que probablemente las cosas vayan a mejor a la larga, pero eso no significa que no puedan empeorar en períodos cortos (para la humanidad) que son suficientemente largos como para que en realidad no notemos la diferencia (un siglo o diez mil años, desde mi perspectiva egoísta de mortal, me da un poco lo mismo). Aunque en realidad, tampoco quería hablar de esto ahora.

Quería hablar de la inercia del inmovilismo, de esa resistencia que hace de filtro necesario pero que en última instancia perpetúa los problemas sociales al impedir los cambios. El afán de mantener el status quo, que es algo familiar, conocido, tranquilo y cómodo.... aunque plagado de aberraciones e injusticias. Parece un hecho que la gente tiende al inmovilismo, y sólo se dan reacciones contrarias (a menudo violentas) cuando la presión del descontento alcanza límites extremos. Siempre había asociado este conservadurismo con la edad; supongo que a medida que uno se hace mayor arriesga menos y prefiere que las cosas sigan en su sitio. No sé hasta qué punto el paulatino envejecimiento de la población nos está volviendo más y más conservadores como sociedad. Aunque todavía me considero joven y sé que tengo una mente abierta y una actitud positiva ante el cambio, me alarma comprobar cómo tanta gente de un perfil similar al mío en cuanto edad, nivel cultural, posición social, etc, son de hecho muy reacios a aceptar ideas nuevas. Yo solía pensar "cuando se mueran todos esos viejos, los cambios llegarán por sí solos", pero me doy cuenta de que estaba equivocado, de que la gente se acomoda como puede en lo que hay y se niega a considerar siquiera la posibilidad de adoptar costumbres ajenas a las que conoce.

Tampoco tengo ninguna fórmula para solucionar los problemas del mundo (la mayoría de los cuales por cierto son estructurales; habría que borrarlo todo y volver a empezar) pero sí que tengo unas cuantas "pequeñas ideas" que creo que nos harían vivir en un lugar mejor y más feliz (más que este, al menos) y cuando las comento medio en broma como "las primeras cosas que haría si fuera el rey del mundo" la reacción suele ser siempre decir que no tienen sentido, que son una locura, que nadie querría eso. Es la resistencia al cambio, la tiranía del inmovilismo la que habla, no ya por boca de tipos maduros y apoltronados, sino por la de personas (relativamente) jóvenes que deberían ser dueñas del futuro y son, en cambio, esclavos del presente. La tragedia no es que se reaccione así ante mis ideas "imposibles, radicales y alocadas" (van entre comillas porque no lo son, esperad y ved dentro de unos cuantos siglos!), la tragedia es que se reaccionará así ante cualquier idea que no sea la misma mentira de siempre, familiar, cómoda, conocida, fácil de creer y, según parece, fácil de perdonar.

3 comentarios:

Zabu dijo...

(aplauso)

(ovación)

(aplauso)

darthseid dijo...

¿Aplaudimos ahora o esperamos a dentro de unos siglos? ;D

DvD dijo...

El mundo tal y como lo conocemos tiene los días contados... las grandes ¿multinacionales? se lo comerán todo a pro de sus propios intereses, las naciones no tendrán sentido y lo que nos salvará será una ola de anarquia virtual, virtual será el único refugio que nos quede...
Felicidades por el post chiki ;) hacía tiempo que no pasaba por aqui.