martes, 30 de mayo de 2006

Adore


He ido a Madrid y he vuelto, aunque con más problemas de los esperados. La vida del bloguero es en tramos cortos, y más vale escribir algo antes de que los recuerdos caduquen. Contaré cosas del viaje, como lo estupendo que fue volver a ver a gente que hace tanto no veía, y desde luego alguna crítica furiosa al puto overbooking que me complicó la vuelta.

Pero ya llegaremos a eso, que ahora el cuerpo me pide algo distinto. Una de las cosas que hice en Madrid fue continuar con mi política de adquisición de música original que realmente merezca su precio. Así que me compré por fin Adore, el quinto disco oficial de los Smashing Pumpkins, aunque hace ocho años que tengo una copia perfecta. Que no digan que no apoyo a los artistas.

Supongo que a estas alturas todos sabéis que soy un fan acérrimo e irrecuperable de ese grupo. Creo que no soy una persona que caiga fácilmente en los típicos comportamientos compulsivos propios de un fan. Aunque es verdad que me gusta ser contundente en mis declaraciones, y no pocas veces exagero las cosas para darles más sonoridad, de verdad que no lo hago hablando de Smashing Pumpkins. Realmente estoy enganchado, y yo mismo no me explico muy bien por qué.

Creo que Adore tiene gran parte de la culpa de esto, y lo curioso es que no es por lo que es, sino por lo que no es. “Siamese Dream” (1993) y “Mellon Collie and the Infinite Sadness” (1995) me entusiasmaron, como deberían entusiasmarle a cualquier amante del buen rock (o rock alternativo o indy rock o como quiera que se le llame ahora a esa mierda; he llegado a ver que lo llamaban heavy metal; quién sabe ya qué es cada cosa). Cuando se publicó Adore en 1998 yo ya estaba bien atento y me esperaba algo bueno, aunque aún no era el fanático perdido de ahora. Conseguí una copia del cd, y me lo puse. Y… bueno. Había un par de canciones que me gustaban, Once Upon a Time y Blank Page, pero en general me pareció un disco bastante extraño, plano, el tipo de música que no te das cuenta que está sonando si prestas atención a otra cosa. Muy largo, nada cañero, sin guitarras rockeras, sin poderosos redobles de batería, sin melodías tarareables, jodidamente distinto, en definitiva, de todo lo que me gustaba.

Con este panorama, lo escuché unas cuantas veces y lo dejé un poco de lado. Luego me enteraría de que estaba siendo bastante vapuleado por la crítica musical (que todos sabemos que es una mierda, en cualquier caso), que al parecer entendía que el disco no era más que una muestra de grandilocuencia vacía y pretenciosa. Lo cual no deja de parecerme curioso porque poco después a Radiohead empezaron comerles la polla tras hacer Kid A, un disco que hacía reales todas los supuestos defectos de Adore, y muy inferior desde cualquier punto de vista, pero eso ya es otro tema.

Lo que ocurrió fue que al verano siguiente me ví atrapado durante un mes en unas de esas vacaciones forzadas e ineludibles, con tan solo un par de libros, un discman viejo y unos pocos cds que el aparato pudiera reproducir, entre los que se contaba, cosas del destino, el dichoso Adore. En menos de una semana terminé los libros que tenía (ni recuerdo cuáles), y empecé a descubrir maneras nuevas de perder el tiempo. En esa época tan larga y tan corta a la vez, acabé por definir buena parte de lo que serían mis gustos de cabecera en los años siguientes (en uno de esos momentos leí por primera vez Ubik, y también descubrí a Dumas). Y llegó un momento en que me puse a escuchar música sin hacer nada, pues nada había que hacer, tan sólo escucharla en silencio.

Y empecé a oír cosas que no había oído antes.

(POST-NOTA: a partir de aquí empiezo a comentar el disco. A los que no os interese, podéis dejar de leer sin miedo. Resulta que me sale demasiado largo asi que ya hablaré del resto en otro momento)

Es difícil de explicar, todos esos matices, las pequeñas notas imperceptibles, la atmósfera, esos ritmos irregulares. Adore es un disco nocturno y triste, nostálgico a veces, siempre evocador, inspirado, brillante en su oscuridad, con muchas capas que analizar y muchos significados que percibir. Apreciarlo exige atención, pero paga con creces; es melancólico, pero transmite paz. Uno puede disfrutarlo a muchos niveles, y yo mismo lo estoy redescubriendo ahora, leyendo las letras, excelentes, mientras suena el cd.

Arranca con To Sheila, una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, en lo que puede ser uno de los mejores inicios de disco jamás realizados. To Sheila marca por completo la pauta de lo que serán los 70 minutos siguientes, y debió de ser una gran sorpresa encontrar delicados susurros para los que esperaban escuchar gritos de rabia. Me parece increíble que no me haya fijado en este tema las primeras veces que escuché el disco; luego me enamoré de él y nunca volvió a decepcionarme.

Después viene el single, Ava Adore, que acaba por ser (extrañamente) la canción con más caña de todo el LP. Es agresiva y tiene clase, pero al mismo tiempo está cargada de poesía. Lo cierto es que el lirismo de las letras mantiene un gran nivel en todo el álbum. Versos como “lovely girl you're the beauty in my world / without you there aren't reasons left to find”, en la propia Ava Adore, se entremezclan con la música en una marea de contrastes donde la belleza se convierte en muerte (“lovely girl you're the murder in my world / dressing coffins for the souls I've left to die”, más adelante) y la persona tan amada (“in you I count stars / in you I feel so pretty / in you I taste god […] we must never be apart”) se presenta desde el principio como una prostituta (“you will always be my whore”).

Tras Perfect, el otro single del disco (que no llegó siquiera a sonar en España), una canción romántica de lo-que-pudo-ser-y-no-fue, llega el único punto flojo en mi opinión, Daphne Descends. Nunca me gustó mucho, es un poco corte de rollo. Pero remonta inmediatamente con Once Upon a Time, la primera canción que me atrajo en la primera escucha. Viendo la letra, es inevitable preguntarse en qué medida la muerte reciente de la madre de Billy Corgan influyó en el sonido del disco, lleno de mística, nostalgia y tristeza. Sin duda es un dato importante para entender el contexto, y en OUaT se revela muy claramente ("mother I hope you know / that I miss you so / time has ravaged on my soul / to wipe a mother's tears grown cold"). También podemos ver algo de esto en Tear, un tema de corte más bien experimental que suena de lujo en directo, con ese crescendus interruptus que podéis disfrutar en el link del apartado musical (“and for the first time heaven seemed insane / cause heaven is to blame / for taking you away”). Tengo que decir, eso sí, que el disco es totalmente distinto en directo. Con Tear está muy hermanada la siguiente canción, Crestfallen, o al menos así me lo ha parecido siempre, debido a su esqueleto de piano. En esta ocasión el dolor del amor perdido es más romántico que filial, y mucho más amargo y desmoralizador (“who am I to need you now / to ask you why, to tell you no / to deserve your love and sympathy / you were never meant to belong to me”).

La octava pista, Appels+Oranjes, cambia por completo las reglas (desde su mismo título, como se puede ver), aunque se mantiene coherente. Es una canción que transmite un vibrante optimismo, todo un ¿y qué? a lo anterior. En sus múltiples preguntas no hay respuesta, pero se adivina la comprensión de una verdad más profunda, y es una verdad tranquilizadora (“what if what is isn't true? / what are you going to do? / what if what is isn't you? / does that mean you've got to lose?”). Como curiosidad, decir que esta canción es totalmente sintética, salvo la voz. Pug, la novena pista, es otro de mis momentos esperados, ya que aúna admirablemente rock y electrónica en un tema electrizante como un cable de alta tensión desbocado.

Continuará… o no

11 comentarios:

El Gran Chimp dijo...

He de declarar públicamente mi gusto por Smashing Pumpkins también. Los descubrí con Siamese Dream y, bueno, tengo todos sus discos (no todos originales, qué le voy a hacer). En cuanto Ava Adore, siempre se me ha hecho un poco indigesto, como los pimientos rellenos de carne, me gustan, pero en su justa medida.
Por suerte o por desgracia, para mi Siamese Dream sigue siendo insuperable.
En cuanto a Ubik, no cabe duda que es calidad de la buena de Dick... y el Conde de Montecristo un puto novelón.
Por último, una recomendación (que también es una tarea de arqueología literaria: Jack Vance y su saga de la Tierra Moribunda. No es ninguna obra maestra, no... pero tiene algo...).
Saludos.

Anónimo dijo...

La verdad es que con todo esto del mp3, los reproductores portátiles y la cantidad de música que el personal acaba manejando acabamos perdiendo esta perspectiva: no se profundiza en los discos, no se escuchan, sólo se oyen. Normal, no hay tiempo para más de una o dos oportunidades, en la cola esperan dos docenas de discos más. Verdad es que la mayoría no merece ni eso, pero aún así... Sucede algo similar al fenómeno de la sobreinformación; recibimos tantos datos que no hay tiempo de reparar en ellos como sería necesario.

Y lo peor es que no creo que en general seamos capaces de discriminar qué es importante, bueno, útil, etc. y qué no. Nunca se nos ha dado del todo bien y para más inri, ahora se nos amontonan más y más cosas.

Quizá habría que acariciar un poco el pedal del freno. Por eso, aunque el grupo del que hablas no es de mis referencias, si bien sí me gustan algunos discos, especialmente los dos que menciona El Gran Chimp, en parte por el ramalazo heavy de algunos cortes en "Mellon Collie..." sí me ha gustado que te tomaras el tiempo de explicarnos todo es proceso que es descubrir y sacarle el jugo a una obra.

Que por otro lado a mí no me gusta demasiado, pero eso qué más da.

Rober

Darthseid dijo...

A mi con el tema mp3 me pasa un poco al contrario... no escucho, solo oigo, pero cuando tropiezo con algo que me llama, que me llega de alguna manera, lo quemo, y que le den a lo que haya en la cola esperando :)

Stereotopffer dijo...

En mi caso a pesar de bajar cantidades ingentes de música puedo decir que la tengo toda más que escuchada, y es que currar en casa y con el ordenador me da cierta ventaja, oigo música todo el día.

Aunque contrariamente a lo que pensará mucha gente, la mejor forma de disfrutarla para mi siempre será conduciendo. La experiencia audiovisual definitiva.

En otro orden de cosas siempre le he dicho a Waznei que no he oído suficiente al calabazo de Corgan y amigos, pero que lo poco que he oído no me ha llamado la atención... Y claro habiendo tanta música y tantas cosas que si me llaman pues de momento no me he dejado arrastrar.

Eso sí, coincido con el muchacho del blog en que los discos que se hacen de espaldas a los fans rompiendo con lo anterior me parecen encantadores, creo que tiene que ver con una especie de cualidad sadica que me da morbo.

Miss J. Hyde dijo...

Yo descubrí a los Smashing Pumpkins gracias a Machina. Leí en algún sitio que era uno de sus trabajos más deficientes, pero a mí me encanta. Luego empecé a escuchar su discografía desde Mellon Collie and Infinite sadness. Adore es la leche.
Una amiga mía conoce a una chica que llegó a coincidir en una fiesta con Billy Corgan en Copenhague. Ésta no lo reconoció, y estuvo hablando con él, preguntándole de qué vivía. Él dijo: hago música. Ella contestó: y puedes vivir de algo así?. Él dijo: Bueno, no vivo mal...jajajajaj. Yo me hubiera puesto a gritar: Billy Billy te quiero...pero en fin, es que soy una chica y además temo que paranoica.

Alguien ha conseguido leer el libro de poemas que Corgan llegó a escribir?...ni siquiera sé si está publicado en castellano o cuál es el título en inglés.

Bris dijo...

"...se entremezclan con la música en una marea de contrastes donde la belleza se convierte en muerte."

Sí tio, a mí me pasa lo mismo con el Kings of metal de Manowar.

Alberto Iglesias Lorenzo dijo...

cuando escucho música no hago otra cosa, me siento en el sillón pongo el disco y lo escucho. El mp3 me ha brindado la oportunidad de tener el disco que quiero en el momento que quiero pero no me bajo cantidades ingentes, solo lo que quiero oir. Nunca oigo música.

Waznei dijo...

Me parece enorme la anécdota de la amiga de tu amiga, Miss Hyde. Seguro que el tío se estaba descojonando por dentro. Salvando las distancias, es tan grande como la de mi amiga Rebeca diciéndole a Coti "perdona, ¿cómo te llamabas?".

El libro de poemas de Billy se titula, si no recuerdo mal, "Blinking with Fists", y no está publicado en castellano... lo cual no me sorprende lo más mínimo. Ni siquiera un fan perturbado como yo, al que además le gusta leer, está interesado en esa faceta suya. No dudo que se le pueda dar bien (al fin y al cabo hace mucho que cultiva la poesía en sus canciones), pero la verdad es que leer poemas siempre me pareció un poco rollo pasados 10 minutos.

A mí me gusta el Machina, pero también diría que es de sus trabajos más deficientes. Está por detrás de Mellon Collie, Siamese y Adore, por detrás de la caja de singles del Aeroplano, y si me apuras incluso por detrás de Pisces Iscariot... Asi que sólo queda Gish para completar la discografía oficial. Si nos ponemos tontos podemos decir que es su segundo disco por la cola. Pero tiene temazos, es verdad. Al principio a mí me gustaba más que Adore, pero los tiempos cambian. Quizá algún día lo redescubra, quién sabe.

En cuanto a Adore, se desprende del post que no me sorprende nada que a la gente no le guste, o que se les haga indigesto como al señor Chimp. A veces me sorprende que me guste a mí. Tomo nota, por cierto, de su recomendación. Me consta que Vance es un tipo que merece la pena, aunque aún no ha caído nada suyo en mis manos.

Miss J. Hyde dijo...

Mi novio se raya muchísimo cuando empiezo a cantar lo de rain falls on everyone, same old rain...and I am just trying to walk with you between the rain drops (del album Machina)...me la sé de memoria y la canto muy mal pero hay que ver lo que me gusta...
También tengo el de Piscis Iscariot y el de Gish (originales!!!)
qué locura tengo con Billy Corgan...aunque lo de Zwan...(o Zwann??) no me gusta nada de nada. Y lo último que sacó en solitario apenas he escuchado nada. Llevo un tiempo escuchando a Joy Division y la verdad es que para empezar y no acabar...

:)

Miss J. Hyde

becusa dijo...

A mí me gustó desde el principio,contra viento y críticos musicales.

Ta mu bien,mu ambiental..

Algún bar en galicia recomendable,a este respecto musical?

"I saw you there..."

Waznei dijo...

No me tiren de la lengua, que soy capaz de escribir infinidad de páginas sobre este grupo. Raindrops+Sunshowers también fue una de las canciones que me impactaron del Machina, Miss Hyde. Esos ecos... muy absorvente. Mucho mejor que la apertura, The Everlasting Gaze, que la verdad nunca me acabó de convencer. Junto con Stand Inside Your Love, I of the Mourning y With Every Light, una de mis favoritas del disco.

Ahora mismo no se me ocurre ningún local por Vigo que tenga (realmente) buena música, aunque estoy seguro de que conozco alguno. ¿Es que no eres de por aquí, Becusa?