domingo, 28 de diciembre de 2008

Madurez Videojueguil

Últimamente estoy jugando bastante a videojuegos. Siempre fue un pasatiempo que me gustó especialmente; haciendo memoria hace poco me he dado cuenta de que llevo unos veinte años jugando a videojuegos en toda clase de plataformas, muchas de las cuales son ya cosa del pasado. Esto me ha dado una cierta perspectiva sobre el mundillo y me ha permitido forjar un criterio sólido sobre lo que es bueno y lo que no. Es sólo mi opinión, claro, pero ¿es que acaso importa la de algún otro?

Siempre suelo comparar el videojuego con el cine, porque ambas son formas de entretenimiento bastante similares en términos artísticos y comerciales (sí, estoy convencido de que los dos pueden ser formas de Arte, y por desgracia creo que los dos están cada vez más lastrados por consideraciones comerciales). Quizá la diferencia más notable entre estos medios es que el factor tecnológico es mucho más importante en el videojuego, hasta el punto de que a veces oscurece todo lo demás. Al contrario de lo que ocurre con el cine, en el 95% de los casos un nuevo aficionado no puede disfrutar de las Obras Maestras de la década pasada. Incluso aunque tuviera la determinación de probar un juego absolutamente obsoleto técnicamente, está el problema de que probablemente no va a tener medios para ello: a menos que haya a mano una consola u ordenador viejos más vale olvidarse. No hay emuladores para todo e incluso cuando los hay, muchas veces su funcionamiento deja mucho que desear.

Pese a lo joven que es el videojuego (prácticamente podemos decir que empezó en los ochenta; lo de antes lo llamaría más bien “precursores”) ha dado unas cuantas obras memorables que, sin embargo, sólo se recuerdan en conversaciones de frikis, en el mejor de los casos. Lo mejor de esas grandes obras a menudo sobrevive en otros juegos posteriores, que van fusilando los conceptos exitosos. Muchas veces incluso los perfeccionan, y a veces hasta uno de esos descendientes bastardos se revela como mejor que el original. Nadie está en contra del progreso, salvo los típicos desgraciados que siguen jugando con su NES y que suelen ser los mismos que te dicen que el vinilo es mejor que el cd.

Pero en general se trata de un medio que vive de espaldas al pasado, que tienda a caer en el vicio de encumbrar los juegos que exhiben las explosiones más grandes y más bonitas. Exactamente como el cine, o al menos como la faceta comercial del cine, esa que se centra en vender entradas, y palomitas, y muñequitos de los protagonistas. La ventaja del cine es que es un medio respetado y que tiene otra faceta, la de la gente que hace películas con honestidad, con el deseo de hacer algo que merezca la pena, y sobre todo, que hay gente y medios que los aprecian y están dedicados a ponerlos en su lugar, y eso es lo que echo de menos en el videojuego. Al menos en este país, por ejemplo, no existe ninguna publicación seria especializada en videojuegos. Absolutamente ninguna. La decana española, Micromanía, es un panfleto publicitario vacuo dirigido a niños de 12 años, y con un criterio adecuado a su audiencia. En Internet, Meristation no es mejor, y en función de quién sea el tipo que escribe tal o cual artículo, es de hecho bastante peor. Y es sonrojante ver que una publicación supuestamente especializada se limita a repetir lo que pone en la nota de prensa de la compañía que saca un juego. Eso hacen, porque de otro modo no se entiende que se pueda decir que un juego va a tener “una IA revolucionaria” o que va a permitir “una libertad nunca vista para el jugador” (etiquetas que se ven muy frecuentemente) cuando en realidad estamos hablando de un juego más, igual en casi todo a todos los demás de su género, y que está muy lejos de aportar nada nuevo al mismo.

E igual que yo puedo darme cuenta de esto, puede también cualquier aficionado de mi edad que no haya estado desconectado del mundo los últimos quince años y mantenga un mínimo de criterio propio. Nuestras exigencias y expectativas han cambiado, han ido madurando con nosotros, pero la industria (y especialmente los medios) no se han dado cuenta todavía.

4 comentarios:

Zabu dijo...

Y entonces un especialista en marketing podría contestar a esta pregunta:

¿Le interesa a la industria de los videojuegos darse cuenta de la madurez de cierto sector del público que probablemente sea el que tiene mayor poder adquisitivo para comvertirlos en objetivo de mercado?

o

¿sigue valiendo la pena dirigirse a un sector de 12 años/sin criterio puesto que es más fácil colarle productos baratos de producir puesto que su poder adquisitivo es el de sus padres?

Zabu dijo...
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Waznei dijo...

En el ABC del marketing está segmentar el mercado. A la gente diferente se le venden cosas diferentes. ¿Por qué conformarse con ganar dinero solamente de un grupo?

darthseid dijo...

Pues aparentemente en cualquier ámbito artísitico/comercial no han pasado de la "A" del marketing, y la industria (cualquiera) parece bastante conforme invirtiendo esfuerzos en ganar dinero de un solo grupo objetivo.

Y, por cierto, sí hay emuladores para prácticamente todo, y la mayoría con resultados superiores a lo emulado (lo cual según para quien puede ser un handicap XD )... el problema es que no hay emuladores "asequibles" para todo, y se hace muy tedioso lidiar con mil opciones de configuración/instalación para jugar al Space Invaders original... ;D