sábado, 27 de diciembre de 2008

Vida Nueva

Aún no es año nuevo, pero no me gusta que nimiedades ajenas a mi voluntad condicionen mis actos. No hay que ser esclavo del calendario, ni de nadie. Demasiadas veces lo que hacemos está influído por el día que es, el lugar en que estamos, la gente que nos acompaña o lo que se espera de nosotros. Demasiadas veces olvidamos preguntarnos por qué. ¿Por qué?

La gente puede cambiar. Puede hacerlo en cualquier momento, sin depender de nada ni de nadie, con sólo proponérselo, sea 1 de enero o 26 de diciembre. Reivindico el derecho a hacerlo, a decir "se acabó", a decir "esto empieza ahora", a decir Año Nuevo, Vida Nueva.

No hay comentarios: