jueves, 19 de enero de 2006

El post de la semana


¡Año nuevo, lista nueva! Tengo aquí unas cuantas cosas prometedoras, pero de momento ha sido Grant Morrison el primero en llevarse el gato al agua con Los Invisibles, una serie extraña y fascinante que de momento sigue inconclusa. Eso no es obstáculo, porque Martin ha demostrado hace nada que se puede ganar el Premio gordo con una obra por terminar. De momento, creo que le daré una relectura a lo que llevo de Los Invisibles antes de pedirle a Jorge la continuación. Dudo de que me sirva de mucho, porque la serie está llena de referencias a cosas, y si no las pillas, pues supongo que lo que pasa es que te quedas pensando “ein?” y ya está. Y me da que yo me he dejado unas cuantas sin pillar. Por cierto, todo lo demás que he leído de Grant Morrison estaba a un nivel excelente, así que no dudéis en echarle mano si podéis. A sus cómics, digo.

Aunque hace 10 días que no pongo nada nuevo, esto se ha estado moviendo bastante últimamente. Por un motivo u otro, la elección de Canción de Hielo y Fuego como Lo Mejor de 2005 ha creado algo de polémica, lo cual es estupendo y me parece muy bien. Si no me equivoco, se ha batido el récord de comentarios en un post, y creo que irá en aumento porque pienso poner yo mismo alguno más. Pero no voy a reproducir aquí lo que estuve diciendo ahí abajo. Comento esto porque el debate creado me ha hecho pensar (otra vez) en este complicado tema de los gustos personales y la objetividad en los juicios artísticos. Como en realidad esta objetividad es imposible, siempre me he negado a considerar las subjetividades ajenas como más válidas que la mía; de hecho ni siquiera las tengo en un plano de igualdad. Cuando la subjetividad es relevante a la hora de emitir un juicio y el juicio de alguien contradice el mío, entonces ese alguien se equivoca. Es políticamente incorrecto, pero no tengo por qué fiarme de nadie más que de mí mismo en cuestiones en las que nadie sabe más que nadie. Muchos dirán que debo decir que alguien se equivoca en mi opinión, pero eso son sólo mariconadas de los pajilleros de la formalidad y los descerebrados sin alma: TODO lo que sale de mis labios es mi puta opinión, y la gente capaz de formarse opiniones propias no necesitará que se lo aclare. El problema es que hay demasiados capullos sin criterio acostumbrados a adoptar opiniones ajenas sin cuestionarse nada, como si el haberlas oído en la tele fuera garantía suficiente. Suelen ser los mismos que se apresuran a adoptar fórmulas como el “ciudadanos y ciudadanas” y sus infinitas variantes. Los mismos capaces de decir frases como “¿es que te crees que sabes más que los críticos?” o incluso “¿es que tú lo harías mejor?”. GILIPOLLAS, en definitiva.

Sin embargo, curiosamente, uno puede estar a la vez de acuerdo y en desacuerdo con alguien. La misma cosa puede ser bonita o fea por los mismos motivos. Y se llega a la diferencia definitiva, al punto en que ya no se puede argumentar, porque al final se trata sólo de sí o no, blanco o negro. Las discusiones se eternizan precisamente por el intento de racionalizarlas, de exponerlas, de justificarlas. Porque uno puede atacar un argumento, o encontrar otro que lo contrarreste, pero no se puede luchar contra un No. Cuando se llega al punto de “me gusta porque esto” y “no me gusta porque esto mismo”, entonces ya no queda nada más por hablar. Llegados a este punto, cuando veo que a alguien no le gusta (por ejemplo) la Canción de Hielo y Fuego justo por los mismos motivos por los que me gusta a mí, entonces sólo puedo considerar a ese alguien como una especie de homosexual literario (sin ánimo de ofender a los homosexuales). Y es que me imagino que a los maricas les gustan los tíos justo por el mismo motivo por el que a mí no me gustan: porque son tíos. Son cosas de la diversidad humana. Lo que no pueden hacer es venir a decirme que las tías dan asco, porque entonces volveremos a empezar otra vez toda la discusión, que nos devolverá al mismo punto una vez y otra y otra.

Así que si alguna vez te encuentras en desacuerdo conmigo, piensa que o bien estás equivocado o bien eres homosexual. Tú eliges.

3 comentarios:

Diego dijo...

JAJAJA, genial lo de homosexual literario

RhyssFen dijo...

juas!, prefiero estar deacuerdo contigo xDD. Me apunto La cancion de hielo y fuego a mi lista pa leer ^^.

slesnor dijo...

Sí...pero que entretenidas son las discusiones; justo hasta el momento que se te empieza a hinchar la vena del cuello y sobrevienen los síntomas de la sinusitis.

Bicos e apertas.