domingo, 14 de enero de 2007

Y el ganador es… Paul Auster, por La Noche del Oráculo



En dura y feroz pugna con Sapkowski, un finalista de lujo, Paul Auster consigue alzarse con el premio más prestigioso de 2006, al que optan las mejores obras de todos los tiempos que hayan sido leídas por mí en cada año. En esta segunda edición la lista de candidatos fue más larga que en 2005, y me quedó la sensación de que el nivel de las obras seleccionadas tenía más altibajos. Sin embargo, la elección final fue mucho más difícil. Esto es un mérito extra para Auster, que además hacía doblete en la lista con Brooklyn Follies.

La Noche del Oráculo es un vencedor justo, por muchos motivos. Es una obra en la que cada ladrillo encaja con precisión y elegancia. Auster no solo nos ofrece su habitual dominio del lenguaje con clase y estilo, sino que además propone una historia “por capas”, con diferentes niveles narrativos que se entrecruzan con fluidez. El uso de las acotaciones a pie de página como elemento narrativo per se es original y eficaz de un modo que no había visto antes, precisamente porque se integran en la historia a un nivel que normalmente no sería posible. En el fondo, subyacen temas que ya empiezo a ver como típicamente austerianos, concretamente el puro azar como hilo conductor de nuestras vidas y la ciudad de Nueva York como escenario y marco de referencia.

En definitiva, un libro excelente que es un placer leer. Felicidades, señor Auster.

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