lunes, 16 de mayo de 2005

Testimonio de un ex-miope

Testimonio de un ex-miope

Pues sí, esta simpática foto sirve para ilustrar lo que es la operación en sí. Supongo que se corresponde con el momento en que a uno le cortan una capa de la parte superficial del ojo (el cristalino, creo que era) y la apartan para darle a lo que hay por debajo con el láser. Pero no adelantemos acontecimientos: antes de eso pasan un montón de cosas divertidas. O no.

Lo primero que pasa, nada más llegar a la clínica, es que tienes que esperar. Tienes que esperar mucho. Es fastidioso, pero es fácil. A lo largo de unas dos horas de espera, a uno le hacen fotos y pruebas. Algunas son las típicas de mirar por una máquina mientras unas luces se encenden y se apagan; las conoceréis fijo si habéis ido al oculista alguna vez. Yo no sé qué pueden sacar en limpio de eso, la verdad. Igual lo hacen sólo pa que uno no tenga la sensación de que ha tirado el dinero; así puedes imaginar que has estado pagando por disfrutar de modernos artefactos de tecnología punta. Probablemente les sirva igual con un caleidoscopio de cartón, pero como es más cutre, pues queda como feo. Asi que nada, máquinas grandotas y luces y todo muy chachi.

Cosas reseñables que ocurrieron durante esas eternas horas de espera son básicamnente dos. Para empezar, me dieron un valium para que se relajara el ojo. Yo no sé si se relajaría, pero luego yo me quedé algo más tranqui, asi que bien. Eso fue justo antes de que me sacaran unas fotos de los ojos en lo que fue mi primer contacto con la mesa de operaciones. Una mesa muy curiosa, con unos cacharros fijos montados en la cabecera. Esos cacharros incluían láser, cámara de fotos y Dios sabe qué más, pero lo que me llamó la atención era que lo que se movía no eran ellos, sino la mesa. Tú estás ahí tumbado con la cabeza debajo de una maquinaria de ciencia ficción y unas luces tremendas deslumbrándote (imaginaos el flash de una cámara pero contínuo, todo el rato y a un palmo de tu ojo) y si no te pilla bien el encuadre, en lugar de mover la cámara se mueve toda la mesa para recolocarte. Con todo, me ha quedado la curiosidad de ver cómo han salido las fotos, porque con el cacho de cámara esa se te tiene que ver hasta el encéfalo.

Después de esto vuelves a la sala de espera, hasta que llega la segunda cosa llamativa. Se parece a cuando estás en el oculista y el muy cabrón te hace mirar pa los lados mientras te apunta con un foco en todo el ojo. De hecho es exactamente lo mismo, sólo que aquí además la amable señorita te pinta movidillas en el ojo con un rotulador. Luego, en la sala de espera (cómo no) me miré en un espejo y, efectivamente, tenía unas rayas azules pintadas. Siempre había pensado que si alguna vez iba a llevar los ojos pintados sería en carnaval y por el lado de fuera, pero la vida te da sorpresas. Ah, no os horroricéis, no molesta nada. Antes te ponen unas gotas de anestesia.

Después de mucha espera, llega el momento estelar de entrar en el quirófano. Naturalmente, le visten a uno para la ocasión con uno de esos ridículos gorros verdes de plástico y patucos y bata a juego. Fue en ese instante, con los ojos borrosos por las gotas, cuando pude ver pasar fugazmente, por primera y única vez en la vida, al doctor que iba a llevar a cabo la operación. La mano que mueve el joystick, vaya. Un tipo grandote y rellenito que va a SU clínica a operar y luego se pìra, por lo que puedo deducir de mis visitas a su consulta durante el último mes. Para el resto de las cosas ya tiene a sus empleados. Todo un campeón, vamos; ojalá yo llegue a parecerme en eso a él algún día. Y además de momento me ha dejado de puta madre, asi que hurra por él.

Y llega la operación. Se tumba uno en la mesa, ya conocida, y lo vuelven a colocar debajo de todo el armatoste. Le tapan un ojo con algo similar a una servilleta de papel mientras le abren el otro y le sujetan los párpados con algo parecido a esparadrapo o una tirita o algo. Nada de ganchos ni rollos en plan Naranja Mecánica... que yo haya notado, al menos. Ahora que me fijo en la foto, pienso que igual no se corresponde con la operación que me hicieron a mí, pero ahora paso de buscar otra por internet y dejo esa. En fin, a lo que íbamos: empiezan a hacerte cosas. Es en este momento cuando los efectos del valium se desvanecen por completo, porque a mí me pone nervioso que me echen cosas al ojo abierto y me toquen en él con algo que podría ser un lápiz hi-tech. O un bisturí con cepillo en vez de filo o qué se yo. Evidentemente no podía enfocar la vista pa mirarlo, porque me hubiera movido y eso hubiera sido un cristo terrible, supongo. Todo el tiempo lo tienen a uno mirando una luz roja parpadeante que está más o menos en el centro del campo de visión, asi que todo lo demás se ve sólo de refilón. Te echan un montón de suero en el ojo, que se derrama por el lado de tu cara, siguen haciendo quién sabe qué con el instrumento parecido a un lápiz, y si se te va el ojo instintivamente pa un lado o para arriba te dicen "busca la luz! busca la luz!" como si estuvieras muerto y tuvieras que encontrar tu camino a través del túnel. Mientras todo esto ocurre, se oyen zumbidos y ruiditos interesantes que salen de las máquinas. Una de ellas incluso hablaba, iba diciendo cosas en inglés con esa voz aséptica que les ponen a las máquinas. Ya sabéis, algo en plan "introduzca códogo de acceso" o "cuenta atrás para autodestrucción activada". Y también veía de reojo a las enfermeras yendo y viniendo y diciendo cosas en plan Urgencias: "nosequémovida 70" y "nosequémovida 75". La parte más emocionante es cuando ves descender hasta tu ojo una especie de anillo cubierto con algo transparente. El anillo ese se te coloca alrededor del ojo y notas cómo empieza a apretar. Lo que ocurre entonces es que se te apaga el ojo, por decirlo de alguna forma. Tu campo de visión empieza a reducirse desde fuera hacia adentro, de modo que ves un círculo que se va haciendo más y más pequeño hasta que finalmente no ves nada de nada. Es muy raro que pase esto mientras tú tienes el ojo abierto, pero de alguna manera casi es un alivio. Tampoco sé qué es exactamente lo que hace que eso ocurra, y no estoy seguro de querer saberlo. Lo que sí sé es que ese anillo es el aparato que te hace el corte en cristalino, porque en el otro ojo noté como unas cosquillitas muy rápidas en forma de círculo allí donde iba cortando, y cuando ya no lo tienes y recuperas la visión, lo primero que ves es cómo te quitan algo transparente y blando del ojo, y entonces ves... diferente. Menos nítido, menos enfocado, más... más grande? No sé, era algo raro. Debe de ser en este punto donde empiezan con el láser, pero ya no vi nada más llamativo, sólo la luz roja parpadeando y todo el resto. La mesa se iba moviendo poco a poco en pequeños saltos. Al cabo de un rato, te vuelven a poner el trozo de cristalino en su sitio, y vuelves a apreciar una sensible diferencia en la visión. Más chorros de suero y el lápiz-cepillo te pasa por encima, imagino que para asegurarse de que el colgajo de cristalino queda bien liso y en su sitio. Aquí se acaba todo y ya sólo queda esperar a que cicatrice de nuevo. Entonces se repite el proceso para el otro ojo. Y ya está. Cuando bajas de la mesa de operaciones se ve todo muy borroso, pero a través de la neblina ya podía adivinar una cierta mejora. Eso en los instantes en que podía tener los ojos abiertos, porque la luz (cualquier luz!) me deslumbraba terriblemente. Luego me llevaron a una sala de espera a oscuras, antes de que me hicieran una pequeña revisión post-operatoria en la que no veía gran cosa por culpa de la luz. Salí de la clínica con gafas de sol y los ojos cerrados, pero a pesar de todo quedé totalmente deslumbrado por la luz del día. No sabía dónde meterme, era horrible. Como dijo el señor Burns, "desde siempre, el hombre ha deseado destruír el sol", y en aquel momento yo estaba totalmente de acuerdo. Ese día me acosté muy temprano porque, claro, no podía hacer nada con los ojos cerrados. Me puse el Adore en la cama y me quedé frito en algún momento después de Pug.

Y así fueron las cosas ese día. Próximamente, más.

6 comentarios:

Zabu dijo...

Rediós, menudo documental.

Ole tus santos cojones por aguantar todas esas manipulaciones tan estoicamente como das a entender en la crónica del suceso.

Cuantos meses antes has tenido que ir a la clínica para preparar la operación?

En todo caso, enhorabuena.

Saludos.

dieguito dijo...

bonita foto... no he tenido cojones de pasar del primer párrafo ^^

Waznei dijo...

¿Estoicamente? Si no era para tanto. No duele nada en ningún momento y es bastante rápido. Sólo da algo de grimilla, pero vamos, cualquiera puede soportarlo. Y yo apretaba los dientes como una perra, no os vayáis a pensar. Que me decían que me relajara y todo. No sé si leído suena muy terrible, pero se pasa bastante bien.

Lo de los meses de preparar la operación parece otro malentendido. Sólo tuve qe ir dos días a la clínica, como quien va al oculista, y listos. Lo que pasa es que esas dos veces estuvieron separadas por dos semanas; y luego otras dos semanas hasta la fecha que me dieron pa operarme. De ahí el mes.

Que es todo mu fácil, señores. El único problema, que es caro. Aparte de eso, yo lo recomiendo. Al día siguiente ya veía ferpectamente.Pero bueno, ya contaré algo de los días sucesivos...

dieguito dijo...

Pues mismamemte sólo da algo de grimilla, a mi ya me parece suficiente... soy un cagón :(

Stereotopffer dijo...

Lo que yo hago con fotos tu lo haces con este texto.

No esperarás que nadie que lo haya leído se anime a operarse, no? eres más ingenuo de lo que creía.

Juampa dijo...

Se te caerán los ojos, ya verás. Los Simpson nunca mienten.