viernes, 4 de noviembre de 2005

Tensión

Se acabaron las vacaciones. Tras pasar el puente en Madrid, vuelvo a estar en casita. Me lo he pasado muy bien, a pesar de un incómodo resfriado que me impidió disfrutar del sábado noche todo lo que hubiera querido. Desde luego, ir a enfermar en vacaciones... me pasa todo lo peor.
Estos días estuve de lo más ocupado. El día en que llegué tuve que ir a las prácticas por la tarde, y fue una tortura. Menos mal que por las tardes sólo son tres horas. No dormir no es cosa buena. Al día siguiente, a las prácticas por la mañana. Por la tarde tenía unos recados que hacer. Uno de ellos, comprar un cable de tensión para conectar a la nueva tarjeta gráfica. Resulta que los que trae la alimentación de mi ordenador ya estaban todos pillados. Supongo que sabréis a qué me refiero, son unos cables de colores (amarillo, rojo, negro, nosecuál más) que se enchufan a los componentes internos del ordenador. Explico esto porque cuando fui a la tienda que está al lado de casa, Beep, la dependienta ponía caras como si le estuviera hablando en chino. Recordaréis que no es la primera vez que me quejo de esa tienda. Lo tengo en un mensaje antiguo, acababa diciendo algo como "la próxima vez, caminaré un poco más e iré a otro sitio". Uno tiende a olvidar estas sentencias. El hombre es el único animal que tropieza dos veces..., y todo eso. Sea por lo que fuere, volví a Beep. Total, sólo quería comprar un cable. Pues la dependienta, que es la típica cachondilla buenorra guapita de cara, no tenía ni puta idea de lo que le estaba diciendo. Me preguntó si me refería a una regleta. Creo que no podía imaginar que quisiera conectar algo yo mismo abriendo el ordenador. Intenté aclarárselo explicando lo que me pasaba. Fue algo en plan "a ver, estoy instalando hardware (pensé que entendería mejor "hardware" que "tarjeta gráfica", pero posiblemente fue un error) y resulta que los cables de tensión de la alimentación ya están todos usados, asi que quería un cable con conexiones extra... como un ladrón, vaya". En ese punto me ofreció un ladrón normal, de los de poner enchufes. Fue algo violento, porque me sentí como si estuviera pidiendo una cosa de otro mundo, algo que no existía. Quizá era culpa mía por no conocer su nombre comercial. Al final desistí y me fui a otra tienda a probar suerte. Y por si lo estáis pensando, no, no fui nada borde, me porté muy bien.
Asi que, desconcertado, me dirigí a la tienda que está enfrente del Tranvía (o lo que antes era el Tranvía, no sé cómo se llama ahora). Allí, nada más entrar, ví que había expuestos unos cables como los que necesitaba. Cogí uno y me dirigí al dependiente. En aquel momento las conexiones me parecieron más grandes de lo normal (no sé por qué, efecto óptico al verlas fuera del ordenador o algo así), asi que para asegurarme le pregunté al tipo si era de tamaño universal o algo por el estilo (efectivamente, yo mismo no es que sea un gran experto en tripas de ordenadores). Me preguntó (increíble, increíble), me preguntó que PARA QUÉ LO QUERÍA. Tan sólo la pregunta es reveladora de un profundo conocimiento. Este tío, al contrario que la fulana de antes, no sólo sabía de la existencia de ese cable, sino que era consciente de si servía o no para determinados propósitos. Empecé a explicar "bueno, quería conectar..." ¡y entonces me interrumpió! Me dijo "no! espera! lo que tú necesitas es ESTO!", y fue a buscar otro cable. Parecido al que yo había cogido, pero distinto. Y me dijo, "lo que tú quieres es tal y cual, entonces esto te sirve mejor porque esto y lo otro. En cambio este es casi igual, lo que pasa es que patatín y patatán". Todo esto ocurrió en aproximadamente dos minutos, muchísimo menos tiempo del que yo me eché hablando con la dependienta número uno. Y menos de cinco minutos después. El contraste fue tal que aún ahora sigo impresionado por la tremenda eficiencia de ese tío al venderme un puto cable de tensión vulgar y corriente. Que incluso fue algo más barato de lo que esperaba. Según volvía a casa, me dio la tentación de pasar por Beep otra vez a enseñarle el cable a la chica y decirle "mira, ñorda, esto es de lo que te hablaba". Bueno, no le llamaría ñorda a la cara. Hay que ser educado, ya basta con hacerlo aquí. Al final no lo hice porque pensé que quizá no se lo tomaría bien, sería como humillarla en su trabajo o algo así. Después, comentando esto con Jorge, me dijo que hubiera debido hacerlo, que hubiera sido un acto de bondad. No sé, tal vez tuviera razón. Lo peor de todo es que estoy seguro de que la chica tiene estos cables por algún sitio en la tienda. Y ella misma no lo sabe. Lamentable.
¿Qué moraleja extraemos? Pues que está muy bien tener a tías buenas atendiendo al público, particularmente en una tienda de informática donde gran parte de los clientes serán frikis pajilleros. Pero que a la hora de la verdad, lo que cuenta es que la dependienta pueda hacer su trabajo, o al menos tenga una ligera idea de en qué consiste. Señores de Beep, tomen nota de esta sabia observación. Es gratis.
Ah, y por supuesto, que la tienda más cercana es siempre la primera a la que uno va, independientemente de otras consideraciones.

5 comentarios:

Stereotopffer dijo...

Aunque sea solo a alegrarse la vista...

Para que veas, hoy me lo he leido entero a la primera, y no puedes negar que sea largo...

Stereotopffer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Waznei dijo...

Pero no hace falta que te esfuerces, hombre, que no es obligatorio. Si te aburre, te los saltas y listo.

Stereotopffer dijo...

JAJAJA

Tranquilo si lo he hecho no ha sido por esfuerzo.

DiEgo dijo...

si es que tenían que poner a las dependientas, calladitas, detrás del mostrador o paseando por la tienda, para cobrar y poco más, y los productos a la vista, o en un catálogo detallado para que puedas señalar y decir: "quiero esto"